-
La nueva compañera de piso
Fecha: 05/07/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Naira Rose, Fuente: TodoRelatos
La nueva compañera de piso Me llamo Martín y vivo con mi novia, Ana. Es una mujer hermosa, de una belleza tranquila. Su cabello castaño cae sobre sus hombros, sus ojos marrón oscuro contrastan con su piel pálida, y tiene una forma de mirar que parece esconder un mundo. Muchos dirían que tengo suerte, y probablemente tengan razón. A veces, sin embargo, me descubro deseando lo que no tengo. Supongo que es parte de lo humano: la atracción por lo desconocido. Nuestra vida era bastante rutinaria, incluso nuestra intimidad seguía un ritmo predecible. No era mala, pero tampoco nos sorprendíamos. Entonces, decidimos alquilar el cuarto libre del apartamento para sumar un ingreso extra. Lo hicimos sin mucha vuelta: Ana propuso a una amiga suya, Noe, y acepté sin pensarlo demasiado. No la recordaba bien, apenas si nos habíamos cruzado antes. Todo cambió el día en que llegó. Era mediodía y Ana no estaba. Me tocó recibir a Noe y mostrarle el apartamento. Al principio, me pareció simplemente una chica linda. Tenía el cabello negro ondulado hasta la cintura y unos ojos oscuros que contrastaban con unos labios carmesí bien marcados. Pero fue cuando se dio la vuelta que algo se encendió en mí. Su pantalón ajustado delineaba unas curvas contundentes, naturales, difíciles de ignorar. Notó mi mirada. No dijo nada, pero su sonrisa fue lo suficientemente sutil como para confirmarme que lo había visto todo. No sabía si lo había hecho a propósito o no, pero desde entonces, algo quedó ...
... en el aire. Esa noche, mientras Ana y yo estábamos en la cama, no podía sacarme a Noe de la cabeza. Fue inevitable. La presencia de esa nueva energía femenina en la casa agitó algo dormido en mí. La fantasía y la realidad comenzaron a mezclarse. A los pocos días, las tensiones se volvieron más evidentes. Pequeños roces, miradas que duraban más de lo normal. Una vez, la encontré en la piscina de la terraza. Estaba sola, con un bikini mínimo que parecía más una provocación que una prenda funcional. Me habló con naturalidad, como si no notara el efecto que causaba. Pero lo notaba. Yo lo notaba. Y Ana... también lo notaba. No era tonta. Empezó a hacerme preguntas que antes no hacía. Empezó a mirarme distinto cuando hablaba con Noe. Hasta que una noche, me enfrentó con calma: —¿Te atrae? —me preguntó mientras me abrazaba en la cama. No supe qué responder. Lo negó todo mi boca, mientras mi cuerpo lo confirmaba. Ana no dijo nada más. Pero sus acciones cambiaron. Empezó a provocarme con más intensidad, como si quisiera competir. Me decía cosas que antes no me decía. Me pedía que le dijera lo que pensaba, lo que deseaba... incluso si no era con ella. Noe, por su parte, seguía siendo enigmática. Nunca cruzaba una línea del todo, pero tampoco retrocedía. Jugaba. Y yo, como un idiota, me dejaba llevar por esa corriente peligrosa que lo arrastraba todo. Hasta que una noche, todo se salió de control. Espero les gusté este relato, si quieren dejarme ideas son ...