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Belle de Jour…. en Madrid
Fecha: 07/07/2026, Categorías: Intercambios Autor: Scorpionjm, Fuente: TodoRelatos
§§ Hola Gata. Estoy releyendo todos tus relatos: me hace falta. Cada nueva lectura hace que descubra un nuevo matiz, un giro diferente… y siempre algo relacionado con mi vida. Este “Bella de día” me ha llevado a tiempos en que mi esposa y yo éramos diez años más jóvenes y tuvimos alguna dificultad económica relacionada con mantener una nueva casa y a nuestras dos hijas. Después de hablarlo serenamente, una noche, ya solos en nuestra cama después de que se hubiera ido una pareja con la que a veces cenábamos cuando nuestras hijas iban con sus abuelos y compartíamos juegos de intercambio que podían llegar a ser incluso en lugares diferentes de la casa, mi mujer, abrazada a mí me miró a los ojos, besó mi cuello y me lo propuso. Había pensado volver al contacto con una “intermediaria sexual” que conocía de tiempos más jóvenes. Entonces esa mujer le proporcionó citas que le habían solucionado algunos “problemas” antes de casarnos. Para mí la propuesta fue impactante. No pensaba que ella pensara volver a aquella “actividad” de cuando éramos novios. Me sorprendió que no me sorprendiera su propuesta. Y ni siquiera me sorprendió que incluso me excitara. De todas formas, le pedí un tiempo para pensar la respuesta y la toma de decisión. Aquella noche hicimos el amor primero con pasión y luego con mucha ternura y amor. Pasaron unos días y una mañana cuando ella aún dormía y yo, tras desayunar, me iba al trabajo, dejé un postit pegado al frigorífico en el que escribí “Llámala”. Pasé ...
... todo el día inquieto, excitado entre psíquica y sexualmente, y nervioso. Ni un whatsapp, ni una llamada hasta mi regreso y lo agradecí porque me parecía un tema para hablarlo personalmente. A mi vuelta, ella estaba dando de cenar a las niñas. Al llegar me dio un húmedo beso y se escapó al recibidor para poder alargarlo y dejarme saborear su lengua. Me dedicó una sonrisa y un guiño, y les dijo a las niñas “venga a la cama, que papá y yo tenemos mucho de qué hablar”. Realizado el ritual de lavado de dientes, puesta de pijamas, lectura y besos, al fin quedaron en su habitación listas para dormir. Era nuestro tiempo. Esperamos hasta saberlas dormidas y nos fuimos muy juntos al sofá grande. Ella llevaba la camiseta de mi equipo de baloncesto. Como es más pequeñita que yo, me encanta verla así vestida porque hay mucho de su cuerpo que no cubre y, como siempre en casa, sin nada más debajo. Nos abrazamos, nos hicimos carantoñas y yo estaba expectante… y confieso que excitado. Ella lo sabía pero quería mantener mi expectación. Hasta que ante mi impaciencia me dijo: “Hablé con ella. Nos alegramos mucho de volver a estar en contacto y hemos quedado vernos y tomar un café mañana.” Uff. No pensé que fuera tan rápido. Si ni siquiera nosotros lo habíamos hablado. Como siempre, ella tenía la respuesta: “Tenemos toda esta noche para hablarlo.” Y así fue. Y como había poco tiempo, nos centramos en lo más importante: las condiciones. Estas eran las de ella: En principio no me pareció mal. ...