1. Una mansión que acoge infinidad de orgías (19)


    Fecha: 09/07/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: El Manso Embravecido, Fuente: TodoRelatos

    ... vuelven a la carga. En la postura de jinete, Marisol trota sobre la tranca de su hombre. Mientras la segurata se da fuelle a buen ritmo, observa (tanto ella como Julián), lo que está ocurriendo en la alcoba donde están los democristianos celebrando su triunfo.
    
    Un congoleño se está trajinando a la duquesa rubia septuagenaria en la postura de perra. Otro compatriota del Congo se folla a la duquesa rubia cuarentona de pie (ella de cara a la pared y recibiendo buenas estocadas por la retaguardia), el chico la tiene bien sujeta por las caderas y le da duro. El resto de los pijos andan esparcidos por aquí y por allá, pero la atención de Marisol y Julián la centran estas dos parejas, por lo morboso de sus conversaciones y porque algo intuyen que se está tramando entre los chicos africanos.
    
    Uno de los congoleños le dice, en francés, a su compatriota:
    
    --Estas putas duquesas rubias de bote nos quieren usar como a Kleenex y después devolvernos a África, tú qué piensas sobre el tema.
    
    --Que yo, después de follarme a estas democristianas herejes, golfas e hipócritas me voy a Bélgica. Nadie me va a mandar de vuelta al Congo –le contesta su compañero.
    
    Julián, que sabe francés, le va traduciendo a Marisol la conversación de los maromos congoleños.
    
    --Me temo que se está fraguando un motín en la mansión –le comenta Julián a su compañera.
    
    --¡Caray! En ese caso tendremos que actuar para evitarlo, ¿no crees, Julián?
    
    Al segurata, con la emoción y la sorpresa de lo que ...
    ... acababa de descubrir, la libido se le disparó a límites nunca experimentados por él. Acelera las embestidas y cuando observa que su compañera pone cara de guarra en pleno éxtasis, se concentra y eyacula una buena dosis de semen en el interior del chumino de Marisol.
    
    Una vez recuperados del fragor de los respectivos orgasmos, siguen, los dos, expectantes, lo que ocurre en la célebre habitación.
    
    Los congoleños, cuando se vacían en los chochos de las viciosas conservadoras, se ponen manos a la obra para activar su plan revolucionario.
    
    --Todas las furcias barrioalteras para la esquina de la derecha y todos los niñatos afeminados para la esquina de la izquierda. Desde este momento, todos los africanos aquí presentes nos hemos adueñado de la mansión El Edén. A partir de ahora se llamará Mansión Marqués de Sade, que es un escritor del siglo XVIII y que representa nuestros ideales de libertad, ateísmo y republicanismo –dice uno de los congoleños, que se hizo cargo de la dirección del motín.
    
    Unos pijos con mocasines (era la única prenda que llevaban puesta, para no mancharse los pies al caminar por la estancia), se enfrentaron a los negrazos, querían hacerse los machos duros pero daban risa. Los cinco africanos que había presentes en la sala se liaron a mamporrazos con los seis pijos que, con pantomimas, simulaban algo parecido a unas llaves de judo.
    
    Julian llama por teléfono a la habitación contigua, la número 18 (en donde hay 12 negrazos gays montando un inmenso trenecito), ...