1. Crónica de un incesto anunciado: Ernesto y Andrea


    Fecha: 09/07/2026, Categorías: Incesto Autor: yo mismo, Fuente: TodoRelatos

    CRONICA DE UN INCESTO ANUNCIADO: ERNESTO Y ANDREA
    
    -Tío, ¿puedo cogerte la barriga? Me gusta que sea así de grande y gelatinosa como un flan, jejeje. -le preguntó su sobrina-. A Ernesto no le extrañó que ella fuera tan precoz, era algo que se llevaba fraguando hacía tiempo, pero incluso aquello no le echó para atrás, sino que le dio todavía más morbo.
    
    No le contestó, solo se subió la camiseta dejando a la vista su tremenda y peluda barriga, lo que era una aceptación tácita de lo que acababa de pedirle Andrea.
    
    Ella posó con cuidado ambas manos sobre su barriga como si pudiera hacerle daño, todo lo contrario, Ernesto dio un respingo cuando notó sus suaves manos sobre su carne. Se dio cuenta de que estaban un poco frías, pero no le dijo nada, solo dejó que Andrea se concentrara en lo que estaba haciendo, sobando su barriga una y otra vez hasta que su polla se puso dura bajo el calzoncillo ya algo gastado por el tiempo y los numerosos lavados.
    
    Su sobrina no quitó ojo del bulto que había levantado en su tío con sus continuos sobeteos, y mientras con sus manos tocaba su barriga, sus ojos se dirigían directamente a su polla, hasta que se cansó de tocarla, y abrió con la punta de sus dedos la abertura del calzoncillo, donde relucía el brillante glande de Ernesto.
    
    -Tito, ¿me das un poco de biberón? -le preguntó ella mirándole con sus ojos azules muy abiertos, como si ellos ansiaran también beber de él.
    
    -Pero luego tienes que acabarte la merienda, ¿eh?, no te sacies ...
    ... del todo cielo. -le contestó mientras se sacaba del todo la polla con la mano derecha que apuntaba a la cara de su sobrina, ansiosa por alimentarla.
    
    Ella asintió sonriendo mientras se agachaba hasta llegar la altura de su glande, y sacando la lengua, le dio unos lametazos que hicieron que Ernesto se estremeciera de placer, y se estirara de puro gusto en el sofá, mientras Andrea ya se había metido en la boca parte de su polla, y había comenzado a chuparla como si se tratara de una felatriz, una puta de unos de esos clubs de carretera a los que Ernesto y sus amigos solían acudir cuando las pajas no eran suficiente, y necesitaban sentir el calor de un coño rodeando y apretando sus pollas.
    
    Andrea movía la cabeza haciendo entrar y salir la polla de su tío de su boca, proporcionándole un placer tremendo que le hacía gemir en voz baja, evitando eso sí, decir las obscenidades que le dedicaba a las putas con las que follaba, no quería que nadie se enterase de lo que sucedía entre esas cuatro paredes, ese acto incestuoso entre un tío y su sobrina.
    
    -Así cariño, así me gusta cómo te tomas el biberón cielo. Todo para ti, saboréalo bien. -le decía él con la vista fija en la cabeza de su sobrina mientras le acariciaba el pelo, ya revuelto por la oscilación de su cabeza de atrás hacía delante, como si montara en la atracción más peligrosa de la feria.
    
    -Ugggh, Ugggh. -gemía Andrea mientras no dejaba de recibir su ración de biberón duro y caliente, algo prohibido, pero a la vez lo ...
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