1. La noche que mi hermana me desvirgo


    Fecha: 11/07/2026, Categorías: Hetero Incesto Autor: Anonimo, Fuente: SexoSinTabues30

    ... con la misma.
    
    — ¡¿Cuándo te creció tanto?¡ ¡Está como la de Fer! — agarró mi verga con sus dos manos.
    
    — ¿Fer? ¿Tú ex? ¿Cogiste con él? — me sorprendió oír la comparación, pues habían durado como dos meses.
    
    — Sí baboso. Cogimos bastante. Y está verga está igual que la de él. — se levantó y agarró una regla, midiendo mi tronco con la misma.
    
    — ¿Cuánto mide? —
    
    — 18 centímetros… Está bien grandota. — aventó la regla a la cama, agarró mi verga bastante fuerte.
    
    Yo gemí al recibir el apretón. Mi hermana, acercó su boca a la cabeza de mi verga.
    
    — Toda rosita y larga… qué mojada me puse… — le dió un beso en la cabeza.
    
    Mis piernas temblaron, nunca había recibido un beso ahí. Ella abrió la boca y se metió la cabeza en mi boca. Cerré los ojos por instinto, sentía como su lengua acariciaba mi cabeza y partes de mi verga. De pronto lo sacó y abrí mis ojos. Mi hermana exhaló, cansada, pero empezo a lamer un huevo. Yo gemí y le agarré la cabeza.
    
    — Mételo. — le ordené.
    
    Ella sonrió y abrió la boca, le metí la cabeza y toda mi verga, hasta hacer chocar mi pelvis contra su cabeza. Cogí aire y empujé mis caderas hacía atrás, sacando mi verga de su boca. Ella agarro aire sin cerrar la boca. Cuando la vi, me excité demasiado, empujando de golpe mis caderas hacia ella, volviendo a penetrar su garganta. Comencé a repetir varias veces ese movimiento, hasta que ella me empujó, sacando mi verga de su boca. Su cara estaba llena de su propia saliva, ella tuvo una ahorcada y ...
    ... tapó con sus manos su boca. Yo le cogí las manos y se la aparté, y puse mi verga frente ella.
    
    — Quiero llenar tu boca de mi leche. —
    
    Ella sonrió y volvio a chuparmela, está vez, lamía el tronco y la cabeza la metía en su boca, jugando con su lengua.
    
    De pronto la sacó y se quitó la camisa, dejando ver sus hermosas tetas. Me aventé a ella, agarrándola de la cintura mientras besaba y mordía los pezones, a veces, ella soltaba unos gemidos. Mientras jugaba con sus tetas, ella masturbaba mi verga.
    
    — Qué vergota tenés Ale… quiero tenerla adentro. —
    
    Al oírla, me separé de ella y le dije que se pusiera de perrito. Ella se bajó los pantalones y dejo ver sus hermosas nalgotas. Se puso en cuatro en mi cama y mi verga sentí que se puso aún más dura. Rápidamente me acerqué a ella, poniéndome atrás de su culo redondo. Abrí sus nalgas y deje ver su culo rosado, metí mi lengua y empecé a jugar con el. Ella gimió y se quejó, diciendo que por el culo no. Yo seguí lamiendo su culo, mientras metí un dedo en su vagina.
    
    — ¡Ay pendejo, jamás me han hecho esto! ¡Méteme otro dedo! — movía sus caderas hacía delante y atrás.
    
    Yo obedecí, metiendo otro dedo en su vagina, mientras lamía con desesperación su culo. Saqué mi lengua y me agaché un poco, empezando a lamer su vagina, mientras buscaba con mi dedo su culo, para penetrarlo. Ella gemía y movía sus caderas en círculo, buscando mi lengua.
    
    De pronto, sentí su ano dilatado, así que metí otro dedo. Ella se quejó.
    
    — ¡Por qué ...