1. Compartir un cigarrillo cada día y terminar juntos (parte 1)


    Fecha: 11/07/2026, Categorías: Gays Autor: MatheoA35, Fuente: CuentoRelatos

    ... que me aguantó en cuatro… pero, quería tenerlo de otra manera se dejó caer a la cama, batido de espalda. Levantó y entregó su culo, ahora con sus piernas en mis hombros y yo le agarraba el culo para volver a encajarle el pene entero, colgado de mi cuello nos besábamos. Y mi pene le entraba durísimo.
    
    Se lo metía y sacaba prácticamente entero, y cada que le entraba, me daba un gemido que me calentaba mas. Y ya venía el momento, tenía que descargar mi verga y a pesar del condón, quería hacerlo lo mas adentro posible para que aun así sintiera en lo profundo de su culo mi calentura. Y con sus piernas en mis hombros, y yo avanzado hacia delante, lo besé el me abrazó y descargué mi verga llenando ese culo exquisito. Yo quedé hincado en cama y él se repuso y se hincó también frente a mi, nos abrazamos nos besamos y nos fuimos a dormir cuando daban mas o menos las 2 de la mañana.
    
    En la mañana, cerca de las 8, ya se había levantado yo lo miraba paseándose como que buscando algo y riéndome le pregunto que buscaba con tanto esmero y preocupación y el infame me responde descaradamente, mi ropa que me había dicho que dejara para ponerse después. Me levanté le pasé la ropa que le había pasado y le dije que se acostara un rato mas. Que podía “si quería” quedarse ese día.
    
    Desnudo todavía, con una sonrisa se acostó a mi lado. Nos abrazamos, me dio las gracias nos besamos e hicimos el amor nuevamente. Digo hicimos el amor, porque esta vez, lo disfrutamos haciéndolo lentamente, yo ...
    ... quería escucharlo gemir despacio, besarnos mientras estaba dentro de él hasta acabar, incluso el sexo oral fue mas despacio no tan agresivo o violento, disque con amor.
    
    Esa noche, fue un precedente. Esa mañana una motivación. Desayunamos, almorzamos más tarde, intentamos una siesta que no fue, porque hicimos el amor nuevamente. Y había llegado la noche y como en la mañana él asumía que debía irse, aunque no quería.
    
    Cenamos, y después de ayudarme con la mesa, me acompañó al patio a darle la comida a mi perro, y a para variar, fumarnos un cigarro, que al terminarlo salió hacia la puerta de la casa. Me pidió le abriera la puerta con evidente congoja en sus ojos; le pregunté donde iba a ir, y su respuesta dolió. Su respuesta fue una lanza cuando me dice “donde sea; donde pueda acostarme y dormir un poco”. Y no puede, no podía, no después de ese encuentro. Le pregunté, desde ese día que quería hacer de su vida, que esperaba y me dice… “solo una oportunidad”. Entonces “quédate” le dije “no quiero que te vayas”, y después de un prolongado tira y afloja, decidió quedarse.
    
    Días después, consiguió trabajo, y ahora somos los dos compartiendo talvez una vida o lo que tenga que durar.
    
    Lo conocí hace poco más de 5 meses. Tal vez un año si contamos los encuentros a la salida del servicentro y los cigarros en esa plaza (creo que era una plaza). Él es Samuel, tiene 29 años; la familia y su familia lo agredió y humilló cuando empezaron a sospechar que podía ser homosexual, su pareja, lo ...