1. Despedida Lésbica [03]


    Fecha: 16/07/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Nokomi, Fuente: TodoRelatos

    Capítulo 03
    
    Mentiras Piadosas.
    
    Sol se relamió el dedo índice mientras agitaba el mazo de tarjetas con la otra mano. El calor del departamento ya no venía del clima ni del alcohol, sino del espesor invisible que cargaba el aire: confesiones sucias, miradas cruzadas, secretos desnudos. Y ahora le tocaba a Paz.
    
    —A ver, mi amor —dijo Sol, con una sonrisa gatuna—. Es tu despedida. Tu noche. Tu turno.
    
    Paz tragó saliva. La tela del vestido se le pegaba a la piel húmeda, los muslos le temblaban sin que se notara, y los labios... tanto los de la boca como los otros... seguían vibrando por el ataque oral de Bianca. Aun así, estiró la mano, como quien mete los dedos en una jaula. Sacó una tarjeta, la leyó en voz alta:
    
    —¿Alguna vez chupaste una concha? ¿Era necesario ponerlo en esos términos? —Y se quedó quieta, pensando.
    
    Paz levantó la vista. Los anteojos le temblaban. El tono con que habló tenía la rigidez ensayada de una actriz amateur:
    
    —Sí. Lamí una vagina.
    
    ¡Boom!
    
    Eso fue lo que quiso provocar. Una explosión que sacudiera a todas, tal y como lo había hecho Emma con su falsa confesión. Pero la voz de Paz titubeó tanto que solo provocó silencio. No hubo escándalo. Ninguna exclamó “Ohhh”. Ni siquiera su madre y su tía reaccionaron.
    
    Valentina la miró con tristeza. Como si entendiera la desesperación de ese “sí” fabricado.
    
    —¿Sí? —preguntó Sol, ladeando la cabeza—. ¿A quién? ¿Cuándo?
    
    —Conmigo no fue —dijo Valentina—. Yo se la chupé a ella; pero ella a ...
    ... mí no.
    
    —Digo lo mismo —acotó Bianca—. Nunca me devolvió el favor… la muy maldita.
    
    Emma la fulminó con la mirada, pero se quedó en silencio. Entendió lo que su hija estaba intentando hacer, aunque lamentó que no hubiera funcionado.
    
    Paz titubeó.
    
    —Fue… en un viaje. Una compañera de la facultad. Habíamos tomado vino. Estábamos… jugando.
    
    —Mentira —dijo Sol—. Es todo mentira. Se te nota en la cara, hermanita. No probaste ni una concha en tu vida.
    
    —Como todas las presentes, me imagino —acotó Emma—. Con excepción de Bianca y Valentina —en ese instante se fijó en las tetas de la negra que le sonreía desde el otro lado del living—. Ah, y me imagino que Helenna también lo habrá hecho alguna vez. Las demás nunca hicimos eso.
    
    Ivana ni siquiera la miró, disimuló tocando las perillas de volúmen en la consola.
    
    —Hablarás por vos, hermanita… porque yo… —comenzó diciendo Raquel.
    
    —¡Ay, mamá! No digas esas cosas —la interrumpió Alma—. Ya tomaste demasiado. Estás diciendo boludeces. Sé que te gusta llevarle la contra a Emma, pero esto ya no es gracioso.
    
    Raquel se encogió de hombros, desvió la mirada, ofuscada, y tomó un buen trago de su vaso.
    
    Emma no dijo nada, pero su mirada evaluadora se posó en su hermana.
    
    —Mentís como el orto, hermana —Sol mostró una gran sonrisa—. Quisiste hacer lo mismo que mamá. Evitar el castigo con una respuesta impactante. Te salió mal, lo siento. Nadie te cree.
    
    Paz bajó la mirada. Y entonces la sentencia cayó. Sol levantó la voz, ...
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