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Compañero de trabajo, hetero y amantes
Fecha: 17/07/2026, Categorías: Gays Autor: natopo, Fuente: TodoRelatos
... sofá. Yo encima de él. Comencé a restregarme, los besos eran eternos, mucha saliva, mucha lengua. Estaba un poco cortado, por eso le guiaba un poco. Le cogí las manos y se la puse en mi culo (mi trasero es lo que mejor tengo, pequeñito, muy duro, sin nada de pelo). Las pasó por dentro de mi pantalón y me lo agarró con fuerza mientras nos enrollábamos. Estuvimos así un buen rato, los bufidos y gemidos que soltaba me ponían cada vez más cachondo y quise que disfrutara. Fui bajando besándole el pecho hasta que me quedé sentado en el suelo y empecé sobarle el paquete después de quitarle los pantalones. Le estaba mirando con cara de salido mientras él cerraba los ojos. Le bajé bóxer blanco que llevaba y su polla salió disparada, se la cogí comencé a comérsela muy despacio (muchos días cuando estábamos currando Juan siempre me decía que lo peor que llevaba de su matrimonio es que su chica se negaba a hacer sexo oral y yo quería demostrarle lo que era mamada de verdad). Poco a poco fui metiéndome todo su rabo en la boca y le puse su mano en mi cabeza para que llevara el ritmo. Me metía toda su polla hasta la garganta y la llenaba de babas toda para sentirla más adentro. Los jadeos de Juan se estaban convirtiendo en gritos y mientras más gozaba también le lamía los huevos para poder respirar. -Peque me estás matando... ven sube que como sigas así me voy a correr. No hice ni caso a lo que me decía y seguía mamando como un loco (de nuestras conversaciones en la fábrica también ...
... sabía que una de sus fantasías era correrse en la boca de alguna tía, cosa que su mujer tampoco le dejaba hacer). Seguí mamando hasta que me dijo que se iba y forcé para que todos los trallazos de su lefa fueran para mi boca. Menuda corrida, me lleno la boca de leche. -Buahhhh ha sido increíble, la mejor mamada de mi vida Me levanté para ir a limpiarme y al volver me cogió de la mano y me volvió a sentar sobre él. Empezamos a enrollarnos otra vez de forma más cariñosa, me acariciaba, me besaba el cuello y me abrazaba contra él (otra cosa que sabía de Juan por lo que me contaba es que era un puto salido, que necesitaba descargar varias a veces al día para poder estar a gusto y pude comprobar que era cierto porque estaba otra vez empalmado). Como sabía por donde iba y como yo también quería disfrutar, me levanté, me di la vuelta, me bajé los pantalones cortos y me apoyé contra la pared. Juan se acercó, se agachó y comenzó a comerme el culo. Era un poco torpe, pero yo estaba tan cachondo que le dejé hacer. Al rato se levantó, se pegó contra mí e intentó metérmela. El pobre iba a saco y ante el riesgo de que me partiera en dos, le agarré la polla y le fui guiando. Una vez dentro, comenzó a follarme salvajemente. El tío estaba fuera de sí, literalmente me estaba empalando contra la pared de mi casa. Eché la cabeza para atrás buscando su boca y así estuvimos un buen rato. En el salón de casa solo se escuchaban nuestros jadeos y el sonido de sus huevos pegando contra mí. Qué ...