1. COMO ME INICIÉ EN EL SEXO ANAL Y LO DISFRUTO.3.


    Fecha: 19/07/2026, Categorías: Fetichismo Gays Voyerismo Autor: JuanaLoca, Fuente: SexoSinTabues30

    La decisión estaba tomada, seguiría dando mi culo a todo el que lo pida sin ocultar nada y sin rótulos ni etiquetas: la sexualidad es una y no se separa en matices o compartimentos. Se goza con mente y cuerpo y sin prejuicios.
    
    Y se va ascendiendo en la escala del placer hasta los peldaños más altos de la lujuria gatillada por mi adicción al sexo anal
    
    Por ser buen hermano, reemplacé al perdedor y me dieron vergaa piacere.
    
    El juego del pimpón era muy popular en esa época y lo jugábamos todos los dìas en los momentos en que no había tarea escolar y tampoco en los que no había clases. Se formaban pareja para los cuartos o se hacían competencias individuales.
    
    Un día que no había trabajo llegaron a la casa dos trabajadores de mi padre. Eran maestros constructores y eran muy cariñosos con nosotros y nos enseñaban a jugar mejor. Y por supuesto formábamos parejas con ellos. Mi hermano, con Raúl y a mì me tocaba Chelo. Mi hermano era muy apasionado y cuando perdía, se picaba y tiraba la paleta para cualquier parte. Su arma principal era la respuesta a los tiros de remache. Saltaba como un monito de feria y lograba responder sin problemas.
    
    Era un poco quemado en los juegos. Recuerdo cuando nos deleitábamos cogiendo o intentando coger a Lalo un muchachito menor que era muy inocente o se hacía. Tenía un culito paradito y gordito. Dos nalgas blancas y un ano rosadito que todos queríamos penetrar, pero pocos lo lograban. El juego era e de las escondidas y el que se escondía ...
    ... con el muchachito siempre intentaba meterle el pene erecto en su rica cuevita. A mí me buscaba y siempre quería esconderse conmigo. Pero no era posible que asi fuera, entonces todos negociaban conmigo quien se escondería con Lalito. Gané muchas canicas, estampas y otros tesoros de esa época.
    
    Mi hermano se escondió con Lalito después de prometerme parte de su mesada dominical para comprar un helado. Pero cuando estaba en lo mejor, ya le tenía su pene entre las nalguitas del chico, apareció nuestra madre y los reprendió.
    
    Mi bro se retiró rápidamente y se acomodó las ropas suyas y las del chico.
    
    -¿Qué hacen? Les dijo mi madre.
    
    -Le estaba diciendo un secreto a Lalo. Así explicaba que lo tuviera de espaldas abrazado de la cintura y la boca pegada en su oreja en el preámbulo de la introducción del pene en el palpitante y seductor hoyito que tantos deseos nos despertaba
    
    La primera vez que me escondì con él, Lalito, se puso a mi lado y se fue conmigo de la mano y ubicamos un sector detrás de la lavandería que se usaba para guardar cachureos. Cuando llegamos, Lalito restregó su potito contra mi verga que rápidamente se puso tiesa como si fuera un fierro.
    
    Le metí la mano por entre los pantalones y le sobé sus nalguitas. Lalito emitía unos suspiritos de mina que me calentaban demasiado. Rápidamente le desprendí el pantalon y vi que no llevaba calzoncillos asì que me ofrecio su potito desnudo y de muy rico olor a limpio y jabón. Le abrí las nalgas y le miré su rosadito ...
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