1. Lore: Mis inicios II


    Fecha: 19/07/2026, Categorías: Incesto Autor: LorenaMx, Fuente: TodoRelatos

    Antes de dejarles con el capítulo, quiero agradecerles por su paciencia. Sé que ha pasado un tiempo desde la última publicación, pero me alegra mucho poder retomar esta historia y compartirla nuevamente con ustedes. Sus comentarios siempre son bienvenidos y los leo con atención, ya que me ayudan a seguir mejorando y a motivarme para continuar. Les invito a estar atentos, porque lo que viene en los próximos capítulos promete poner las cosas aún más intensas…Continuación – Capítulo 2
    
    Apenas escuché el clic de la puerta cerrándose, me quedé quieta, con el corazón golpeando contra mis costillas. Sentía las mejillas ardiendo, y no sabía si era por el contacto, por el atrevimiento… o por la culpa que me empezaba a apretar el pecho.
    
    Me incliné para recoger el vestido del suelo, pero mis manos temblaban. ¿Qué acababa de pasar? No… más bien, ¿por qué lo había permitido? Y peor aún… ¿por qué lo había disfrutado?
    
    Me dejé caer sentada en la orilla de la cama, apretando mis muslos. La piel aún me hormigueaba en los lugares donde sus manos habían estado, y el calor entre mis piernas no quería disiparse. Cerré los ojos, intentando alejar las imágenes, pero cada vez que lo hacía, revivía la sensación de su cuerpo firme y cálido presionando contra el mío.
    
    Pasé el resto de la noche inquieta, girando entre las sábanas. Cuando finalmente sonó el despertador de la casa, no estaba lista para enfrentarme a él. Pero no podía encerrarme todo el día, así que bajé a la cocina fingiendo ...
    ... normalidad.
    
    Él ya estaba ahí, con una taza de café y el periódico abierto. Alzó la vista y sonrió, como cualquier mañana. —Buenos días, princesa —me dijo, usando el mismo tono de siempre, como si nada hubiera pasado.
    
    Sentí un alivio extraño… mezclado con decepción. Tal vez la bebida lo había hecho olvidar. Tal vez para él no significó nada.
    
    Los días siguientes fueron una coreografía perfecta de normalidad. Desayunos en familia, conversaciones triviales, incluso un paseo al centro comercial con mi mamá. Pero cada vez que cruzaba miradas con él, sentía un cosquilleo incómodo en el estómago.
    
    Hubo pequeños momentos que me inquietaron. Un roce de su mano sobre la mía al pasarme la sal. Una mirada que duró un segundo más de lo necesario. Una palmada en la espalda que descendió apenas un par de centímetros hacia mi cintura. Cosas que quizá cualquier otra persona pasaría por alto… pero yo no.
    
    Cinco noches después, mamá ya estaba dormida y yo estaba en la sala, en pijama, viendo una película. Escuché sus pasos antes de verlo entrar. Traía una camiseta sencilla y un pantalón deportivo. Se dejó caer en el sillón junto a mí, tan cerca que nuestras piernas casi se rozaban.
    
    —¿No podías dormir? —preguntó, sin apartar la vista de la pantalla.
    
    Negué, y sentí cómo sus dedos rozaron apenas mi rodilla, como si se acomodara… pero no retiró la mano enseguida. La presión era mínima, casi inocente, pero suficiente para que mi respiración se volviera más lenta y pesada.
    
    No dije ...
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