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Papá desvirgame
Fecha: 22/07/2026, Categorías: MicroRelatos, Autor: Lena Hache, Fuente: TodoRelatos
- Papi... - Me trabé al intentar comentarle mis intenciones. - Verás... es que he estado tonteando con un chico mayor y no quiero hacer el ridículo. Me gustaría que me explicaras que es lo que os gusta a los hombres que hagamos las mujeres en la cama. - Ven, que te lo voy a enseñar. - Me dijo mientras me agarraba por la cintura para tirar de ella y acercar mi cuerpo al suyo. Sus manos acariciaban mi cuerpo y yo me dejaba acariciar. Me quitó el vestido suave y lentamente. Yo sonreía y soltaba unos gemidos muy suaves. - Ya sabía yo que debajo de esa actitud de mojigata se escondía una putilla. - Me dijo al oído por la espalda al tiempo que su mano acariciaba mi vientre, buscando mi coño. Yo jadeaba mientras él me acariciaba el clítoris con los dedos. - ¡Cuidado! No me metas los dedos, que soy virgen. Papá se volvió loco. Mis palabras parecieron un hechizo. Se sacó la polla con tanta prisa que se le resbaló un par de veces y casi se la pilló con la cremallera de la bragueta. La tenía totalmente erecta desde antes de sacársela. Se escupió ...
... en la mano y se pajeó un poco para dejar su pene lleno de saliva. No hubiese hecho falta porque mi coño estaba muy mojado. Lo metió poco a poco mientras sus palabras, que intentaban tranquilizarme, transmitían que su verdadera intención era tranquilizarlo a él. - ¡Ah! - Grité de dolor al sentir su pene dentro de mí. Poco a poco, el dolor se fue transformando en placer y me puse a gemir a gritos y descontroladamente. La cara de vicioso baboso de papá me estaba poniendo a cien. Imaginarme a mamá pillándonos y uniéndose me ponía a mil. Imaginarme la cara (y el jaleo) de papá cuando le confesase que el chico mayor no existía y todo era una excusa para follar con él, ¡uf! Eso me ponía a diez mil. Me corrí más por mis pensamientos que por la realidad. Papá no tardó en correrse en mi vagina y enseguida volvió en sí. Se puso a maldecirse a sí mismo por haberme hecho eso. Yo le expliqué que había estado muy bien. Me quedé con él hasta que conseguí convencerlo de que aquello no estaba mal. Me fui a mi dormitorio y no dejé de masturbarme en toda la tarde.
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