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Follada salvaje con un pastor
Fecha: 22/07/2026, Categorías: Infidelidad Autor: isa, Fuente: CuentoRelatos
... eso no importaba estaba gozando como nunca. Volví a gemir con fuerza, él se volvió a inclinar hasta llegar con su boca a mis pechos y empezó a morderlos con fuerza, especialmente mis pezones aumentando aún más mi placer. Siguió dándome con todas sus fuerzas, mi cuerpo se retorcía de placer, notaba como mi orgasmo llegaba en toda su intensidad entonces él resoplando decelero el ritmo introduciendo lentamente esa enorme polla en mi coño, poco a poco, hasta que sus huevos golpearon contra mi coño, nos quedamos así quietos unos segundos, me sentía follada hasta lo más hondo de mi ser, volvió a cogerme los pechos apretándolos con sus fuertes y ásperas manos, con un movimiento de cadera me restregué contra él, de pronto mi cuerpo se tensó y de mi garganta salió un gran grito de placer y tuve un magnífico orgasmo entre espasmos. Él saco su polla todavía dura ya que no se había corrido en mi coño, la tenía totalmente empapada de mis jugos, tiro de mi, haciendo que me acercara a él y cuando estuve a la altura adecuada la coloco entre mi tetas y comenzó a hacer como si se las estuviera follando quise acariciar aquel gigantesco miembro mientras se follaba mis tetas pero no me dejo, entonces fue él mismo quien se cogió la polla con la mano y empezó a dar fuertes golpes con su pollón a mis tetas primero una luego a la otra y así cambiando unas cuantas veces sin dejar de masturbarse. Con la otra mano me cogió la cabeza y de forma brusca me intento meter su polla en la boca, ...
... era imposible, demasiado gruesa, abría la boca todo lo que podía pero apenas entraba, yo succionaba con fuerza, con mi labios lo que entraba de su capullo, de repente se tensó y su polla estalló comenzando a soltar todo su semen en mi boca, un chorro, otro y otro más, joder esa polla podía correrse tanto como enorme que era, tanta salía que a pesar que continuaba tragando, su leche resbalaba por la comisura de mis labios, él se alejó algunos centímetros de mi y meneándosela un poco continuó corriéndose encima mío, sobre mis tetas hasta que no le quedo ni una gota de leche en su interior. Mis manos restregaron por mis pechos todo el semen que él había derramado en ellos, en sus ojos se podía ver lujuria, le sonreí y con mis dedos recogí los restos de su leche que todavía resbalan por mi barbilla llevándolos a mi boca y relamiéndolos con gusto. Resoplando de nuevo como un toro como hizo al levantarse de la mesa, se tiró encima de mí bajando de inmediato hasta mi coño, acerco su cara a mi rajita e inspirando con intensidad olió mi coño, que estaba empapado de flujos. Y empezó a lamer mi coño con fervor, pasaba su lengua por todos lados, mi coño se mojó aún más, me hacía gozar como una loca con tanto lengüetazo eran poco hábiles, pero tan rudos y esa rudeza buf me ponía tan cachonda, entonces me metió sin miramientos tres de sus dedos en mi coño que entraron con total facilidad, me retorcía, gemía y jadeaba. Una vez con sus dedos bien empapados busco mi culo, introdujo ...