1. Por andar de puta, ahora soy la esclava de mi propio hijo.


    Fecha: 27/07/2026, Categorías: Dominación / BDSM Incesto Infidelidad Autor: Martehijodejupiter, Fuente: SexoSinTabues30

    ... por completo todo mi coño, yo mantenía la vista fija en el techo de la sala, a medida que él continuaba introduciendo sus dedos dentro de mi vagina. Hubiera deseado en ese instante ponerme de pie, y darle una fuerte cachetada, con todas mis ganas, pero el miedo a que él mostrase las fotos a su padre, me paralizó. Él continuó introduciendo sus dedos dentro de mi coño, muy a pesar mío, agarró mi clítoris con sus dedos pulgar e índice, y comenzó apretármelo, y a jalármelo, pero de una manera que lejos de dolerme, y aunque yo no quería que fuera así, me comenzó a producir una tremenda excitación. Yo apretaba mis manos, agarrando mi falda con fuerza, procurando disimular la tremenda excitación que sentía, a pesar de la pena, la vergüenza y la indignación, mi hijo aceleró el movimiento de su mano, y mi excitación fue en aumento, para colmo, el tan solo pensar en lo morbosa de mi situación, extrañamente también me excitaba muchísimo más. En esos momentos sudaba como una loca, mi respiración, aunque yo no lo quería, estaba súper acelerada, hasta que finalmente sin poder controlarme, y muy a mi pesar, disfruté por primera vez en mi vida del primero de muchos orgasmos que me ha hecho sentir mi hijo. Sádicamente extrajo, sus dedos de mi mojado coño, y ante mis ojos primero los olió profundamente, para luego reflejando una enorme sonrisa en su rostro, irse chupando uno a uno, al tiempo que se levantaba del sofá. Yo a pesar de haber tenido ese orgasmo, por su manera de mirarme, estaba ...
    ... tremendamente asustada, temiendo que llegase a pasar lo peor, traté de no pensar en ello, no podía ni quería creer, que mi propio hijo me fuera a violar. Pero su rara mirada me decía todo, por lo que cuando se soltó la correa, al bajarse sus pantalones, cometí el error de decirle que no me violase, que se acordase que yo era su madre, lo que lejos de calmarlo, como que lo excitó muchísimo más aún. De inmediato me volvió a insultar nuevamente llamándome no tan solo puta, sino que además me dijo perra, y zorra, recordándome todo lo que yo había hecho con aquellos dos hombres en ese mismo lugar. Cuando vi su erecto miembro, apuntando al techo, no me quedó la menor duda de que mi hijo me iba a violar, en contra de mi voluntad, pero que debía obedecer su chantaje, o mi marido se enteraría de mi infidelidad. Él se quitó por completo los pantalones y sus interiores, y agarrando su verga, me ordenó que abriese las piernas, ya en la posición en que me encontraba difícilmente podía negarme, sentí como se verga penetró de un solo golpe mi coño, como si con eso quisiera castigarme. Sus manos terminaron de reventar los botones de mi blusa, y a la fuerza, sacó mis senos del sostén, los que a medida que comenzó a meter y sacar su verga de mi coño, con su boca se dedicó a mamar mis tetas, mordisqueando mis pezones. No sé por qué razón pensé en las muchísimas mujeres que fueron violadas durante las cruzadas, y a medida que la verga de mi hijo entraba, y salía de mi coño, quiero pensar que, de ...
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