1. Reencuentro con el hombre que me hizo una puta infiel


    Fecha: 28/07/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: soyAriel, Fuente: CuentoRelatos

    ... lubricante, y aunque tenía, para no delatarme, le dije que no tenía, pero que en la cómoda había un frasco de crema que usaba para suavizar mi piel.
    
    -Que bien amor, porque vamos a suavizar tu colita -expresó sonriendo.
    
    Extrajo el frasco de crema, lo abrió y metió su dedo índice, el cual llenó de crema y me lo fue enterrando lentamente hasta el fondo, un largo gemido salió de mi boca.
    
    -¿Te gusta, bebé? a mí también, tu hoyito sigue siendo muy estrechito y muy caliente.
    
    Lo hacía girar, acariciándome por dentro, y pronto fueron dos, los dedos que tenía enterrados en el culo, poco a poco fui sintiendo la colita más flojita y sus dedos entraban y salían con facilidad, sacó sus dedos y se embadurnó la verga con crema, la hora había llegado, abrí más las piernas y levanté la colita, puso su verga caliente entre mis nalgas y comenzó a recorrer el surco que las separa, me apoyaba la punta de su verga en mi esfínter y la retiraba, la sensación era deliciosa, pero estaba desesperada por sentirla dentro.
    
    -¿Extrañaste mi verga?, ¿Sientes lo dura que está?, ¿La quieres?
    
    -Siii, metela, métela dentro -le pedí.
    
    -Bien putita, prepárate que ahí te voy.
    
    Apoyó nuevamente la punta en la entrada de mi esfínter y empezó a empujar, apreté un poco la colita para que costara un poco de trabajo y me quejé:
    
    -Ayyy, me lastimas, es muy gruesa.
    
    Al mismo tiempo llevé mis brazos hacia atrás, como intentando zafarme, me tomó las manos con las suyas y susurrándome al oído me ...
    ... dijo:
    
    -Tranquila nena, aguanta un poquito, ya casi entra la cabeza.
    
    Podía sentir como mi esfínter iba cediendo a la presión hasta alcanzar el diámetro de la gruesa cabeza, y entró la cabeza, mi esfínter, se cerró apretando el tronco de su verga, di un respingo y me quejé, simulando dolor, pero la verdad es que mi culito ya estaba acostumbrado a vergas de esas dimensiones y solamente sentí placer.
    
    -Ay, dueleee.
    
    Lo escuché dar un fuerte suspiro y me dijo al oído:
    
    -Tranquila, amor, ya entró la cabeza, no tienes idea del placer que siento, me encanta como tu culito me aprietas la verga, tan caliente, suave y apretado, aguanta, vas a gozar igual.
    
    -Ahí te va un poco más -dijo y me metió un centímetro más.
    
    Me volví a quejar nuevamente fingiendo dolor, me daba cuenta que eso lo excitaba más:
    
    -Relájate cariño, tu culito estaba nuevamente cerradito, te la estoy metiendo despacito para no lastimarte.
    
    Así me la fue metiendo poco a poco, disfrutaba cada centímetro de su verga, me encantaba sentir como aquella gruesa barra de carne, caliente y dura me iba abriendo con suma delicadeza, conquistando mi culo, sin el más mínimo dolor, pero seguí fingiendo, quejándome, dando respingos y alguna pataleta a medida que su verga ganaba terreno dentro de mí, hasta que sentí sus gruesos huevos apoyados en mis nalgas.
    
    -Ya la tienes toda dentro princesa, que gusto, ufff, me encanta, que rico culito, lo extrañé tanto, ha sido un placer volver a abrirlo.
    
    -Si papi, mi culito es ...