1. Traviesa: con mi papá


    Fecha: 31/07/2026, Categorías: Incesto Autor: Wendy GV, Fuente: TodoRelatos

    Hola, me da mucho gusto que mi relato anterior, TRAVIESA: EN FAMILIA, les ha gustado mucho (Sí aún no lo han leído, está en mi perfil con todos los relatos que ya publiqué), he recibido muchos, muchos mensajes en mi correo de varias personitas hermosas que me dicen todo lo que les gusta leerme, algunos me muestran como les ponen mis aventuras, otros me hacen críticas más elaboradas sobre mis relatos, mi manera de escribir, la narrativa de mis textos y cosas así, lo que me pone muy contenta y me anima a seguir contándoles mis aventuras sexosas, si aún no me escribes, ojalá te animes a mandarme un mensaje, como siempre mi correo lo pondré al final del relato. Esa pequeña salida con mi familia despertó las dudas en muchos de ustedes, ¿Sí te cogió tu papá?, ha sido una pregunta muy constante en muchos mensajes y bueno, hoy les responderé esa duda.
    
    Como ya les he contado en otros relatos, mi papá me ayudó, me motivó y me cuidó en todas esas tardes de gimnasia, el esfuerzo de mi parte fue total y los resultados se reflejaron con el tiempo, pero sin su apoyo no habría podido lograrlo, él era quien me llevaba, cargaba mi mochila con todas las cosas que necesitaba, al terminar cada práctica me daba masaje, tomó un curso como quiropráctico para poder ayudarme porque era tanto esfuerzo que hacía y las lesiones aparecían, me sobaba todo el cuerpo, desde el cuello, los hombros, la espalda, la cintura, la cadera, mis pompis, las piernas, los pies, incluso entre mis dedos, obvio me vio ...
    ... muchas veces semidesnuda, sus manos con distintos aceites me recorrían intensamente todo el cuerpo, para nosotros se volvió algo muy rutinario.
    
    Incluso muchas veces él y mi mamá me ayudaban a bañarme, sobre todo cuando terminaba molida de las piernas, ambos me cuidaron demasiado esos dos años que padecí en serio por la gimnasia, los últimos meses de secundaría empecé a ir al gym, ya no era tanta friega, aun así mi papá cada semana por lo menos me daba un masaje completo, lo que disminuyó considerablemente al empezar mi vida sexual, tal vez al verme ya bien desarrollada, no quiso incomodarme, obvio yo tampoco le pedía hacerlo como antes, pensándolo bien, cuando empecé a cambiar mi ropa de niña buena por toda esa ropa súper corta, la lencería que compraba, todas esas tangas y demás, talvez pensó que ya no era una niña y que debía darme más espacio.
    
    Como les platiqué en ese relato, los tocamientos entre ambos eran muy comunes, los arrimones que me daba al estar los tres en la cocina eran parte de nuestro día a día, hacíamos todo juntos, cada que estábamos en la sala viendo peliculas alguien llamaba a casa, una tía o alguna conocida de mamá, ella se levantaba y se iba a su recámara a hablar por teléfono, yo tomaba mi cobija y me acostaba de cucharita al lado de mi papá, que me abrazaba y se pegaba bien a mi cuerpo, en segundos sentía su erección en mi culito pero nunca me incomodó, al contrario, me encantaba, al empezar de sexosa hasta se lo movía lento, muy discretamente, ...
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