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Gracias al trabajo (10)
Fecha: 31/07/2026, Categorías: Bisexuales Autor: vantheway, Fuente: CuentoRelatos
Salimos en el coche después de despedirnos de Daniel, le volví a decir que si quería venirse un día, que avisara a mi mujer, estaríamos encantado de que estuviese con nosotros. Ya de camino a Sevilla, le dije a mi mujer que iba a llamar a Jorge, para que contase con nosotros para cenar, comeríamos por el camino. Lo llamé desde el coche, en manos libres. No me dio tiempo ni a saludarlo – Hombre…pronto echas de menos mi polla o mi culo o ambas cosas, jajaja -contestó Jorge nada más descolgar- – Halaaa, jajaja -dijo mi mujer – Joder, ¿estás acompañado? – Tranquilo Jorge, estoy con mi mujer… -le contesté- – Hola Jorge, encantada. Soy Elena, la mujer de Óscar. – ¡¡¡Dios, qué cagada!!! Lo siento Óscar, no sé qué decir… – Tranquilo Jorge, lo sé todo. Óscar me lo ha contado con pelos y señales, bueno, pelos pocos jajaja -diciendo eso me acarició el paquete. – ¿En serio? -le contestó Jorge. – Oye Jorge -le dije- te llamo para decirte que cuentes con nosotros para la cena, le he dicho a Elena que cocinas estupendamente. Vamos para allá, quiere conocerte, bueno a ti y a Eva y a Nuria… Ya te contaremos todo cuando lleguemos, vamos a comer por el camino, ya no nos da tiempo a llegar para comer. – No os preocupéis, aún no he hecho comida alguna. Veniros y hacemos un arroz en la barbacoa, el día está muy bueno. ¿Os parece bien? – ¿Qué opinas Elena? Por mí me parece perfecto, no tenemos prisa para comer. – Sí, estupenda idea. ¿Hace falta llevar ...
... algo, Jorge? -preguntó Elena- – Bien, traeros unas botellas de Verdejo, a ser posible que ya estén bien frías. Llamaré a las chicas por si se quieren apuntar. – Cuenta con ello Jorge -le dije- Nos vemos en hora y algo. Entrando por Sevilla, buscamos un supermercado para comprar las botellas de vino y nos volvimos a poner en marcha para la casa, en ese momento mi mujer me dijo: – Estoy nerviosa, no sé qué pensarán de mí esta gente… creerán que soy una fulana o algo peor. – A ver, no empieces a sacar a la otra Elena. Ellos no van a pensar nada malo, porque lo mismo puedes pensar tú de ellos. No le des vueltas a la cabeza, lo único que vas a conseguir va a ser que no disfrutes. – Tienes toda la razón, de vez en cuando intenta imponerse la educación tan retrógrada que me dieron. Y debo evitar que salga a la superficie. Quiero disfrutar del sexo con mi marido presente y verlo disfrutar. – Así se habla, mira, estamos llegando. Ésta es la urbanización. Aparqué fuera, junto a la casa estaba el coche de Eva también. Llamé al timbre nos abrió Jorge, vestido con pantalón y camiseta, un delantal de cuadros rojos y una copa de Ribera en la mano. – Adelante, qué pronto habéis llegado. Tú debes ser Elena, soy Jorge. Pero qué guapa eres, eso no lo contaste canalla -dijo mirándome a mí mientras le daba dos besos a Elena. – Gracias, encantada Jorge. – Heyyy, ¿qué haces vestido, y con ese delantal? Yo contándole a Elena que estamos siempre en bolas y te encuentro ...