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Gracias al trabajo (11)
Fecha: 01/08/2026, Categorías: Bisexuales Autor: vantheway, Fuente: CuentoRelatos
... decepción, un polvo muy aburrido”, cuando acabaron ella se quedó muy seria porque se sentía mal, se sentía culpable, le preguntó a Daniel si le había gustado y la respuesta fue “he follado con muñecas hinchables más activas y expresivas que tú, no sabes follar”, y ese fue el momento en el que ella decidió que tenía que cambiar, y le pidió a Daniel que la ayudara. Todos ya habíamos acabado y estábamos escuchando a Daniel, Elena de vez en cuando añadía o aclaraba algo. Jorge dijo que ya podríamos comer, así que preparamos la mesa en el salón y fuimos llevando todo. La cena fue ligera, bebimos vino, blanco y tinto, y no pocas copas cada uno, y ya enfocamos la charla a lo que nos interesaba, el sexo. Pensamos en hacer algo distinto, así que comenté la idea que tenía en la cabeza desde que llegué con Elena: – ¿Qué os parece si cada uno propone un juego? Un juego sexual, claro. – Bueno, yo tengo una idea en la cabeza -dijo Elena- además desde que follaste con Daniel, mejor dicho, desde que Daniel te la metió -dijo mirándome-. – A ver, suelta lo que tienes pensado Elena -le dijo Jorge- – He pensado en un papel de cornudo para Óscar, que los corneadores se lo tiren delante de mí, y vosotras -dijo refiriéndose a Nuria y a Eva- series mis esclavas, sumisas y obedeceréis a todo lo que os diga. – Ummm suena bastante interesante -dijo Nuria- – Siii, me parece una idea genial -respondió Eva- Quiero jugar a este juego… – A mí me parece que puede estar bien, ¿tú ...
... qué piensas Jorge? -dijo Daniel. – Me gusta la idea, la verdad. Pero ¿me podrá follar a mí también? -contestó Jorge mirando a Elena y a mí. – Por supuesto que sí pero eso lo decidiré yo, todos seréis mis esclavos, me siento muy poderosa… ¿empezamos? -soltó Elena. – Hey, ¿yo no opino? -dije molesto de que no me hubiesen preguntado-. – Tú solo callas y obedeces -me dijo Elena con un tono muy imperativo- así que te vas colocando un tanga de mujer que te daré ahora y el delantal de putita, sabes a cuál me refiero, ¿verdad? – Pues sí -le dije a Elena. – Sí, ¿qué? -me dijo Elena. – Sí, señora -le respondí. Subí al dormitorio con Elena, para que me dejara el tanga. Era uno de ella, de algodón de los que tienen una tira como de un centímetro de ancha, usado. Los olí y… olían a puta, a mujer en celo, y eso me puso a mil. Me puse el tanga cuidando que los huevos no salieran por los lados, aún se notaban un poco húmedos. Se acercó y me besó, me dijo: – Hoy vas a ser mi cornudo maricón -me acarició la polla que intentaba ya salir del tanga- ¿verdad que vas a ser muy putita? – Por supuesto señora, seré lo que usted quiera -esto me estaba poniendo mucho, el ser manipulado, sometido me estaba calentando bastante- Bajamos, y en el salón estaban todos sentados en el sofá y en el suelo, la mesa ya estaba recogida. Elena hizo que me girase para que todos me pudiesen ver. Notaba la tira del tanga frotándose con mi ano y me estaba excitando mucho, Eva me acercó el ...