1. Mi tía y sus hijas (2 de 3)


    Fecha: 01/08/2026, Categorías: Incesto Autor: La Mano Roja, Fuente: CuentoRelatos

    El día después del polvo con mi tía era sábado por lo que pude dormir hasta tarde. Mi prima María vino a la habitación y me despertó a la hora de comer.
    
    -Joder yo salí anoche y me he despertado antes que tú -dijo con una sonrisa.
    
    Yo sólo sonreí. Si ella supiera.
    
    Me levanté y me vestí para ir a comer. Cuando entré en el comedor mi tía estaba sirviendo los platos. Iba vestida con unos pantalones cortos y una camiseta larga. Me sonrió y me riñó en broma por mi pereza.
    
    El día se me hizo muy largo pues al estar todo el mundo en casa no podía acercarme a mi tía. Pero me fijé en que Miriam me miraba cuando le parecía que yo estaba distraído con gran interés lo que me hizo estar más seguro que nos había visto la noche anterior. Mi prima María me propuso salir de fiesta con sus amigos por lo que estuvimos toda la noche fuera.
    
    El domingo pasó igual y llegó el lunes. Mi tío estaba todo el día en casa, ahora hacía el turno de noche, pero después de comer solía echar una siesta. Por lo que cuando él fue a echarse me ofrecí a lavar los platos para que mi prima Miriam pudiera irse con las amigas. Me lo agradeció con un beso en la mejilla y se fue, por lo que yo me quedé esperando a mi tía que llegaba a las tres. Yo estaba loco de excitación, pero poco antes de llegar mi tío se despertó y me jodió el plan. Mi tía llevaba un vestido de tirantes que marcaba su lindo cuerpo y mostraba gran parte de sus senos y al entrar nos saludó con un beso a mi tío y a mí.
    
    Se fue a comer ...
    ... mientras mi tío y yo veíamos la tele. A cabo de media hora mi tío se levantó y me dijo que iba a ver unos amigos en la peña y echar unas copas, y me invitó a ir. Yo me negué diciendo que tenía unos deberes pendientes y nada más irse me dirigí a la cocina. Mi tía estaba de espaldas fregando los platos y yo me abalancé sobre ella. Le pegué mi paquete, en su culo y empecé a sobarle las tetas.
    
    Ella protestaba consciente que podían pillarnos, pero le expliqué que estábamos solos, por lo que con una sonrisa me dejó hacer. Le subí el vestido y observé su culo, tapado por unas bragas oscuras que arranqué de un golpe, que provocó un chillido de placer y sacándome la polla se la metí en su coño, que ya estaba encharcado. Se la estuve metiendo unos diez minutos antes de correrme, ella se había corrido dos veces, llenándole el coño de mi leche.
    
    Mi tía se arregló rápidamente consciente de que mi prima María llegaría pronto. Pasó una semana en que no tuvimos más contactos sexuales de ese tipo pues casi nunca estábamos solos. Eso sí, a mi tía le encantaba refregarse contra mí cuando nos cruzábamos por la casa y mamármela siempre que podía. Yo cogí la costumbre de ir siempre con chándal para facilitar nuestros breves contactos. Pero yo ansiaba más y empecé a fijarme en mi primita. Desde que nos había espiado, pues yo estaba seguro que había sido ella, noté que me miraba distinto y que a veces si le devolvía la mirada se ruborizaba.
    
    Por lo que una noche me decidí y al comprobar que ...
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