1. Amor en criptomonedas III


    Fecha: 03/08/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Peter28, Fuente: TodoRelatos

    El amor de Alan es como el hielo del lago congelado, firme, brillante, puro y hermoso, que al calor de las mentiras, burlas y traiciones se resquebraja, derritiéndose hasta evaporarse. Dejando tras de si, el eco amargo del vacío.
    
    Septiembre de 2016
    
    Alan despertó en su colchón con el corazón acelerado. Tenía la laptop abierta a un gráfico rojo que se tragaba todo lo que había ganado. Cuando el bitcóin había llegado a 1000 esperó que subiera más, sin embargo, al bajar a 600 los vendió y lo mismo hizo Jack. No sin antes viajar los dos para abrir las cuentas en las Bahamas y allí depositar sus salvavidas. Sí comparaba que sus 3000 los había comprado a 100 y los había vendido en 600, le era un negocio redondo. Sin embargo, la permanencia a la baja durante los últimos 16 meses le dolía como un puñetazo en el estómago. Jackson siempre lo animaba diciéndole que habían ganado mucho dinero, que no le pusiera mente, que seguro subiría, pero los días pasaban y nada parecía cambiar
    
    Sobre la mesa, un sobre amarillo: facturas atrasadas y la renta del piso, por lo que se vio obligado a sacar parte del dinero para pagar sus deudas, incluida el préstamo hipotecario de sus padres, dejándolo todo saldado. Como un eco que siempre repite lo que se escucha, Jack hizo lo propio regresando los 80.000 a sus padres y tras pagar todo a Alan le quedó 1.500.000 y a Jack 400.000
    
    Y Margaret. Siempre Margaret. Su alivio y su herida.
    
    Esa tarde la esperaba en la plaza de siempre. Llegó ...
    ... tarde, envuelta en un abrigo beige que la hacía parecer todavía más joven. Tenía los labios partidos de tanto morderse de nervios.
    
    — Mi madre me gritó toda la mañana —le soltó, apenas lo vio. No hubo beso. Nada —. Dice que la está matando verme contigo. Que debería aprovechar este año para organizarme bien… que puedo irme a vivir sola… que si no estuvieras tú.
    
    Alan tragó saliva, sabiendo lo que venía.
    
    — ¿Y qué quieres tú? —preguntó, intentando sonar tranquilo.
    
    Margaret lo miró con esos ojos verdes que parecían estar siempre a punto de llorar o de reír.
    
    — Quiero irme contigo —dijo, clavándole la frase como una daga—. No soporto más ese techo. No soporto más que me revisen el móvil, que me digan qué ponerme, que me pregunten por qué no salgo con Eric…
    
    Alan sintió como se le revolvía el estómago, con un calor en el pecho, mezclado con un frío brutal. Eric es el tío que la madre quiere para ella y lo sabía. Vivir juntos. Con facturas atrasadas, Bitcoin bajando y su mundo tambaleándose.
    
    — Marga, ahora no… —empezó a decir.
    
    Ella dio un paso atrás.
    
    — Claro. Ahora no. Nunca es ahora. — Escupió las palabras —. A ti te gusta tenerme así. Venir, follarme y dejarme volver a esa residencia, mientras aguanto la presión, me tratas como a una…
    
    Alan la agarró del brazo. Ella lo miró como si quisiera llorar y gritar a la vez.
    
    — Sabes que no es así. Voy a arreglarlo, ¿vale? Déjame ordenar esto primero. El dinero. Lo de la renta. Lo de Bahamas.
    
    Margaret se soltó ...
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