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La pasión y la mejor amiga de su madre
Fecha: 05/08/2026, Categorías: Fantasías Eróticas Autor: Lia Y, Fuente: TodoRelatos
La cara de Judith estaba entre mis piernas, ya llevábamos más de media hora en nuestro divino encuentro, cuando de repente mi mamá abrió la puerta del cuarto desesperada (ella por supuesto que sospechaba) allí nos encontró a su mejor amiga y, a mí, en pleno éxtasis de placer y gemidos que no podíamos controlar. Angela recuerda aquella noche, con profundas emociones encontradas, aún confundida con sus sentimientos, por otro lado con la vergüenza que sentía de que su mamá descubriera la relación clandestina que mantenía desde hace unas semanas con Judith la amiga de infancia de su madre, que además era veinte años mayor que ella. Angela, a sus dieciocho años, nunca había experimentado su sexualidad con otra mujer, había salido con pocos chicos, con los cuales no había llegado a perder la virginidad. Ella misma no sabe si fue por falta de atracción hacia el sexo opuesto o si era por su inexperiencia, lo que no le permitía sentir más allá de sus inseguridades; en una oportunidad, casi llega al orgasmo con un joven de su edad, pero no lo logró. Él la tomó delicadamente de ambas piernas, y colocó su cuerpo entre ellas, estaban solos en la casa del chico.De la manera más caballerosa posible, la preparó para el encuentro, le tenía paciencia, le preguntaba constantemente qué sentía...Encontraron un sillón cómodo y allí la sentó, él se arrodilló primero y luego bajó la cara, levantó su falda y suavemente empezó con su lengua a lamer toda la zona. -Se esforzó muchísimo, me ...
... acariciaba, me decía cosas deliciosas, pero aún así no logré terminar, no nos quedó más remedio que irnos, él se sentía frustrado y yo más. Cómo era posible que yo tuviera esa incapacidad para vivir ese momento; un hombre joven, guapo, bien dotado y dispuesto a complacerme...y aún así yo no estuve en la capacidad de concentrarme en lo que estábamos viviendo-. - Y pensar que esa ha sido la oportunidad más cercana al clímax que he tenido con un hombre, como no pude humedecerme, tampoco le permití que me penetrara. Estaba segura de que eso me iba a doler. Por supuesto, esa fue la última vez que me quiso llamar, y lo entiendo, no tenía porqué perder su tiempo con alguien que no lo complació tampoco-. Al no tener con quién desahogarse, ya que nunca tuvo este tipo de conversaciones con su madre, Angela, aprovechó la cercanía de Judith con la familia, con ella sintió que podía tener más confianza y así fue. Acordaron verse para hablar y desahogarse y así fue, Judith se convirtió en ese momento en el soporte emocional de Angela, le compraba libros, le recomendaba especialistas en el tema, le compartía redes sociales. Al pasar los días y luego las semanas, ambas estrecharon un vínculo que les permitió abrirse a sus más profundos miedos, inseguridades y lo más importante, encontró cada una a alguien a quien contarle sus fantasías, sin tabúes. Al parecer estas charlas, no sólo beneficiaron a Angela, sino también a Judith, quien a sus casi cuarenta años, estaba divorciada, sin hijos ...