1. La zorrita de mi amiga


    Fecha: 05/08/2026, Categorías: Lesbianas Autor: Sarah Dafne, Fuente: CuentoRelatos

    ... los dos extremos de su tanguita para quitársela. La llevé a mi nariz y la olí. Su aroma a perfume caro y a sus fluidos me inundó por completo.
    
    Entonces me embarqué en la tarea que ella necesitaba.
    
    Le abrí los labios vaginales con la ayuda de mis dedos y su florecita recibió el primer lengüetazo con un temblor de placer. Su clítoris vibró detrás de mi contacto y sus flujos comenzaron a salir lentamente. Hundí mi rostro y comencé a chuparla, a besarla y saborearla.
    
    Su piel rosita en contacto con mi lengua era poesía. Volví a escupirle e introduje mi lengua hasta el fondo de ella mientras la sentía agitarse y revolcarse en la cama.
    
    Los gemidos de Becky llenaron la habitación y sus pezones se pusieron todavía más duros. Mi lengua salió y entró un par de veces más y finalmente comencé a descender hasta encontrar el anillo de su anito.
    
    —Oh… Dios… qué rico…
    
    —¿Te gusta, zorrita preciosa?
    
    —Sigue… por favor…. ¡Ah!… Qué bien se siente.
    
    Volví a chuparla, la follé con mi lengua y después le metí un dedo en el coñito mientras mi lengua atacaba su esfínter. Afuera y a dentro mientras sus líquidos me escurrían por la mano.
    
    Dejé dos dedos dentro de ella y vi cómo su vagina se contraía, deseosa de que me la follara. Mientras tanto, me dediqué a besarle la cara interna de los muslos y a recoger con la lengua los hilitos de flujo que escurrían hasta la sábana. No me importa que para algunos, o algunas, esto pueda sonar de asco, ya que cuando tienes la concha y el culo caliente, solo te concentras en el acto.
    
    Subí a la cama, me coloqué sobre ella y pegué mi coñito al suyo.
    
    —Dale mami, más rápido —me pidió.
    
    Nuestros movimientos agitaron toda la cama. Nos besamos y yo le apreté los pezones. Nuestros flujos nos habían cubierto las piernas por completo y de repente, ambas estábamos llegando al orgasmo.
    
    El clítoris me ardía de tanta fricción, todo me palpitaba, pero en el fondo solo estaba deseando repetir.
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