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Mi vida tranquila cambio del día a la noche #6
Fecha: 09/08/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Gogaza, Fuente: TodoRelatos
Tamara ya lleva casi un mes trabajando con esos animales. Ya no me cuenta nada, está cada vez más distante. Esta mañana, cuando llegó, se metió a bañar directamente; no saludó ni siquiera a los niños. Mientras desayunábamos, podía escuchar sus gritos y llanto de dolor; a mí se me revolvía el estómago. Culpa mía, el amor de mi vida estaba sufriendo. Acompañé a los niños al transporte escolar y los despedí; les tuve que decir que mamá se sentía muy descompuesta, por eso andaba rara. Ya no sé qué hacer, ella no puede seguir así, los niños no se merecen esto. Candela, mi cuñada, está sobre mí, como sospechando que tengo la culpa de algo. Tamara salió del baño, se arregló y se fue a la escuela dando un portazo; ese momento fue el punto de quiebre; algo tenía que hacer y lo tenía que hacer ya. Me fui a abrir el negocio; tengo una especie de almacén/kiosco, es lo único que me quedó luego de perderlo todo. Tamara siempre estuvo ahí para ayudarme a salir de mis cagadas, pero ahora estaba cargando con todo el peso de mis errores. A medida que pasaba la mañana, no encontraba solución; no tenía el dinero, obviamente, para pagarle a Julio. Si vendía el auto y la casa, conseguía casi 90 000 dólares, ¿pero dónde viviríamos? Además, me quedaría en bancarrota; no tendría ni para reponer mercadería. Así que se me ocurrió ir a la policía. Sé que no me saldría con la mía; los hombres de Julio me agarrarían y seguramente me matarían, pero por lo menos quería asegurar que Tamara y los ...
... niños estuvieran a salvo, lejos de toda mi mierda, así que cerré el local temprano, a eso de las 10, y fui a la comisaría que está a 6 cuadras. Allí pedí hablar con un oficial de alto rango; me atendió el general Martín Santaolaya. Le conté todo: mis deudas con los Migliore, el trato que nos habían hecho, el infierno que estaba viviendo Tamara. Él anotaba todo. Entiendo, dijo con voz gruesa, ya hemos tenido varias denuncias hacia los Migliore, tomaremos cartas en el asunto, usted cálmese. No puedo, le dije, la vida de mi esposa y mis hijos está en peligro. Nosotros nos encargaremos, estaremos en contacto con usted. Eso me dio un poco de calma. Me despedí y volví al trabajo a eso de las 11:30; a las 12:45 tengo que estar en casa con los niños. Pasé por ellos y nos fuimos directo a casa. Tamara tiene que llegar a las 13/13:30 como mucho, pero no llegó a ese horario. Comencé a llamarla una y otra vez, pero no hubo respuestas. Dejé a los niños con doña Chicha y me fui rápido a la escuela a buscarla. Cuando llegué, hablé con la directora y me dijo que salió a tomar un café en el recreo de las 12 y no volvió a entrar. Yo no sabía qué había pasado. ¿La habrá llamado Julio de urgencia? ¿Habrá ido a la policía a hacer lo mismo que yo? Solo conduje de vuelta a casa esperando verla ahí, pero no estaba. Fui a buscar a los niños y les dije que mamá había ido a casa de su tía Candela para ayudarla en unas cosas, qué más les podía decir. Llegué devastada del burdel, un hombre me metió ...