1. Le saco la leche en mi auto al vigilante de mi edificio


    Fecha: 09/08/2026, Categorías: Gays Autor: Bellota89, Fuente: CuentoRelatos

    ... saludarnos bien? y le di un beso en la mejilla. Vi cómo se sonrojaron sus mejillas y nos alejamos de ahí.
    
    Iztapalapa es el lugar donde vive don Beni y aunque la verdad está súper lejos del departamento, el camino se hizo corto por la charla tan amena que teníamos. Me contó de su semana de trabajo y yo de la mía, y fue súper relajado ese momento. Aproximadamente una hora después, me dijo que casi llegábamos a su casa. Nos acercamos más y estacioné al carro para seguir platicando. Se no fue el tiempo, ya oscurecía y le pregunté si ya se tenía que ir o podía quedarse un rato más, a lo que respondió que podía esperar un poco. Yo me acerqué a él y acercándome a su oído, le susurré que me gustaría tener un poco de privacidad, si él estaba de acuerdo. Besé un poquito su oreja y entonces fue que accedió.
    
    La colonia donde vive, es de muchos callejones y calles cerradas, por lo que entramos con mi carro en una que estaba cerca y que resultó lo suficientemente escondida como para tener un rato para darle una buena mamada.
    
    Y así fue cómo pasó: Echó su asiento para atrás, se sacó la verga de su pantalón y yo como buena putita, comencé a comérsela.
    
    Siempre comienzo despacio, haciendo que sienta mi lengua y mis labios en cada rincón y después la meto poco a poco y la chupo hasta que se pone completamente dura dentro de mi boca. Después de estar un rato lamiendo su caramelo, le dije: “No traigo nada debajo del ...
    ... pants” y pronto lo bajó hasta el borde de mi trasero y cuando menos lo esperaba, don Beni ya tenía su mano izquierda acariciando firmemente mis nalgas. En ese momento yo ya estaba muy caliente, por lo que no pude evitar casi rogarle que me metiera un dedo en el culo, y así lo hizo. Primero me lo puso en la boca para que lo lamiera y después lo introdujo poco a poco dentro de mi ano.
    
    Yo no podía evitar gemir de placer y también me excitaba mucho la idea de que alguien pudiera vernos o descubrirnos, ya que si bien, estábamos en un lugar “escondido” no dejábamos de estar en la calle, por lo que decidí hacer que valiera la pena y él disfrutaba de todo lo que yo le estaba haciendo con la boca. Poco a poco comenzó a ser más intenso con los dedos hasta que se vino dentro de mi boca.
    
    Yo estaba como loca sintiendo su semen caliente casi hasta mi garganta y su verga palpitando todavía en mis labios hasta que me tragué todo su semen.
    
    – Qué bien sabe, don Beni. Me encantó que terminara ahí.
    
    – Otro día repetimos en el cuarto, ahora ya debo irme.
    
    Nos despedimos como de costumbre, él recogío su bolso de la parte de atrás de mi carro y caminó hacia el otro lado de la acera, hasta que lo perdí de vista.
    
    Yo salí de esa oscura calle y tomé la ruta más cercana a mi casa.
    
    Así fue nuestro segundo encuentro, muy casual, muy rápido pero no menos delicioso ni menos excitante.
    
    Les dejo besitos y caricias.
    
    Bellota 
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