1. Como pasé de masturbarme solo, a vestirme de nena y dejar que me pusieran a mamar y me comieran el culo.


    Fecha: 11/08/2026, Categorías: Dominación / BDSM Gays Transexuales Autor: Martehijodejupiter, Fuente: SexoSinTabues30

    Cuando comencé a masturbarme, al principio lo hacía, como mucho de mis amigos, viendo una vieja revista porno, una que encontré en la basura, pero un día encontré en el baño de casa, unos pantis, no sé si eran de una de mis hermanas, o de alguna de sus amigas que se la pasaban en casa. La cosa es que las agarré, y tras olerlas profundamente, envolví mi miembro con su suave tela, y comencé a masturbarme, eso me gustó tanto, que hasta dejé de usar la vieja revista porno. Ya que rebuscaba entre la ropa sucia, y tras conseguir algunas prendas íntimas ya fueran de mis hermanas, o sus amigas, me masturbaba, pero un día por curiosidad, en lugar de ponerme a masturbarme como de costumbre, me dio curiosidad por ver que se sentía el hacerlo con una de esas prendas puestas. Así que aproveché que estaba solo en casa, y no tan solo me puse uno de los pantis usados, sino que también me puse un sostén que, aunque me quedaba algo holgado, por la falta de tetas, en parte quedaba bien sujeto a mi plano pecho. Ya una vez que me los puse, comencé a masturbarme mientras me veía en el espejo, viendo y tocando mis propias nalgas, las que al tiempo que me masturbaba, me las agarraba y acariciaba intensamente, hasta que lograba venirme. Para mí fue tan emocionante, que continué haciéndolo cada vez que podía, y se me presentaba la oportunidad de estar solo en casa, poco a poco sin que ninguna de mis hermanas se diera cuenta, yo comencé a ir reuniendo alguno que otro, sostén, y hasta pantimedias, las ...
    ... que escondía para luego ponérmelas, para así masturbarme. Pero no conforme con eso, un día mientras miraba mis nalgas en el espejo, las comencé acariciar, y así lo seguí haciendo, hasta que, al poco tiempo, mientras me masturbaba, yo mismo comencé a ir introduciendo uno de mis dedos, dentro de mi culo. De meterme un dedo, pasé a dos, y luego a tres. Hasta que un día se me ocurrió introducirme un envase de plástico, más o menos del mismo tamaño que mi pene, por el culo, al mismo tiempo que seguía haciéndome la paja. Eso me gustó tanto, que lo seguí haciendo, ya llevaba algunas semanas, poniéndome los pantis y el sostén, haciéndome la paja, al mismo tiempo que penetraba mi culo, con aquel envase. Que cuando no lo estaba haciendo, me ponía a pensar, en que se sentiría el tener una verdadera verga metida en el culo, la cosa es que, yo no le hablaba a nadie de mi secreto. Pero al poco tiempo fui a casa de uno de mis amigos, y cuando él prendió su computadora para jugar, lo primero que apareció fue la foto de una mujer completamente desnuda, y con sus piernas bien abiertas, tirada sobre una cama. Enseguida supe que la usaba para masturbarse, aunque al principio me lo negó, cosa que dejó de hacer, cuando le dije que yo también hacía lo mismo, y bien, como una cosa lleva a la otra, en lugar de ponernos a jugar, le propuse que nos hiciéramos la paja. Lo que él aceptó de muy buena gana, al principio él, y yo únicamente sacábamos nuestros miembros, por la cremallera del pantalón, y nos ...
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