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Ana María, nuevas experiencias.
Fecha: 16/08/2026, Categorías: Dominación / BDSM Hetero Sexo con Maduras Autor: Ani_mexico, Fuente: SexoSinTabues30
... ya hacía varios años atrás, en alguna ocasión hablando con Katia, me enteré que Don Raimundo, a pesar de ser un hombre joven, se veía muy serio, pero qué por lo menos una vez al mes, llamaba a mi amiga, desde que ella tenía 12 años e incluso en una ocasión tuvo que pagar para que Katia interrumpiera su embarazo, si bien estoy seguro de qué ni ella sabía quién era el padre de su hijo, don Raimundo decidió pagar y no sin cobrársela con varias sesiones de sexo. Yo supongo que la comunicación entre Don Raimundo y su hijo era muy abierta, ya que en la ocasión que llegué a su casa y mi amigo se encontraba en casa de un compañero, haciendo un trabajo, su papá me invitó a pasar, no lo vi como algo malo, por lo que yo vestida todavía con mi uniforme de primaria, accedí a pasar un rato a hacerle compañía. La plática en un principio era de lo más normal, me preguntó sobre mis padres de cuánto tiempo llevaba como amiga de su hijo, y que si también era amiga de los demás chicos que vivían en la calle de nosotros, cuando comenzamos a hablar de ello, él me preguntó qué tan amiga era yo de Katia, sabía que esto comenzaba a tomar un rumbo, ya que por palabras de ella sabía que varias veces se había acostado con el señor Raimundo. Ro: Sabías que Kathy y yo somos muy amigos? Obviamente, respondí que no sabía nada, aunque en varias ocasiones él fuera tema de nuestras conversaciones. Ro: Supongo algo, ya le has aprendido a tu amiguita Katia o me equivoco Anita? Al notar mi ...
... expresión, y que yo permanecía en silencio solamente le bastaron un par de segundos para acercarme a mi y abrazarme por la cintura, no sentí miedo, incluso sentir la fuerza de ese abrazo hizo que mis mejillas se ruborizaron y a partir de ahí perdí el control sobre mí, aunque en un principio me resistía a sentir su respiración al lado de mi cara. Después fue aflojando mi cuerpo, hasta que en algún momento sentí su boca besar mi cuello, así como sentir su mano izquierda, apretar mi trasero, y con la mano que tenía libre, comenzar a sentir los bordes de mí corpiño. Ro: Sabes, eres una princesita, pero conozco perfectamente también distinguir entre una putita de una niña decente. A: ¿por qué me dice así, don Raimundo? Ro: ¿acaso crees que no sé quiénes son las putitas de esta calle?, déjame decirte que desde que olí unas de tus pantaletas que dejaste olvidada cuando viniste a coger con mi hijo, tu olor me fascinó, hueles a mujer caliente y a pipí de niña, además de qué por ser gordita, tus tetas, y tus nalgas se sienten mejor que las de tu amiga Katia. No sabía qué decir, Raimundo era un atrevido, pero a la vez me excitaban sus palabras, así como cuando sentí que su mano entraba por el elástico de mi ropa interior, y comenzaba a masajear el canal de mi trasero. Apenas y quise decirle una palabra para poderme retirar, él pegó sus labios a los míos, y a partir de ahí no dejamos de besarnos, el de su boca, su barba y sus manos sabían cómo tocarme, ni su hijo, ni mi primo ...