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Noche de bodas
Fecha: 16/08/2026, Categorías: Sexo Interracial Autor: Veroespe22, Fuente: CuentoRelatos
¡Hola de nuevo! Dado la buena acogida que ha tenido el anterior relato cuyo título es “La playa nudista” (o eso me ha parecido), he decidido ponerme con el segundo, que espero que os guste tanto o más que el primero. Este ocurrió el día de mi boda, hace tres años, aproximadamente. Cuando tenía 29 años conocí a un hombre que por primera vez en la vida me cautivó. No sé cómo podría llamarlo, pero así fue. Él tiene 10 años más que yo y tras poco más de un año de noviazgo me pidió matrimonio y le dije que sí. Durante el tiempo que fuimos novios le fui fiel, la verdad que me importaba y quería estar solo para él. La cuestión es que conociéndome, tampoco estaba excesivamente segura de lo que podría acabar pasando. Los días fueron pasando, más rápidos que lentos y al final llegó el día de la boda. Nos casamos en un pueblo idílico, con su iglesia bonita y los amigos y las familias allí. La celebración la ofrecíamos en una antigua abadía que ahora es un hotel de cinco estrellas con spa. Una autentica maravilla que parecía sacada de un cuento de hadas. El convite pasó, luego el baile y poco a poco la gente se fue yendo a las habitaciones del hotel. Y desde aquí comienza nuestra historia. Pese a haber sido un día larguísimo, allí estaba yo a las seis de la madrugada con mi precioso vestido blanco palabra de honor (luciendo mi escote que para eso lo tengo), las medias con liguero, mi preciosa ropa interior y los taconazos, por fin sola y buscando a mi marido para subir a ...
... la suite nupcial (una imponente habitación de dos pisos con jacuzzi incluido que era un autentica pasada) y, al menos, descansar un poco ya que al día siguiente por la tarde salíamos en avión para nuestra luna de miel en las maldivas. Tras unos minutos buscando, encontré a mi marido en un sofá medio tirado e inconsciente, completamente borracho y casi al borde del coma etílico. No era capaz de abrir los ojos ni de articular palabra. Al principio me asuste un ligeramente, hasta que escuché un gran ronquido que hizo que empezase a enfadarme. Lógicamente yo no tenía fuerza para poder mover a mi marido y por otro lado no podía dejarlo allí. Valoré distintas opciones y decidí subir a la habitación a por el móvil para llamar a mi cuñado y que me ayudase a subirlo. Justo cuando me dirigía hacia el ascensor, un camarero que nos había atendido durante la celebración se presentó allí y me pregunto si podía ayudarme en algo. La verdad que valoré rápido y le comenté la situación. El chico, que era negro, era alto y parecía estar fuerte. Me dijo que no me preocupase, que él me ayudaba. Yo le di las gracias mil veces y entre avergonzada y agradecida esperé a que el camarero cargase a mi marido en sus hombros y le fui guiando hasta la suite nupcial. Por el camino, a cada paso que dábamos, mi enfado iba en aumento y por otro lado iba más avergonzada de la situación en la que me estaba metiendo mi recién estrenado marido. La suite nupcial estaba divida en dos plantas, en la de abajo ...