1. Siervas del hombre: bienvenidas a mi harem 01


    Fecha: 18/08/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Jane Cassey Mourin, Fuente: TodoRelatos

    ... despertarme de aquel estado de seminconsciencia inducido por la ambrosía que corría por mis venas, una vocecilla que me decía que no debía sucumbir a lo que mi cuerpo me pedía, que no debía permitir que ese imbécil me humillara, una débil voz que fue acallada en el instante en el que todo mi cuerpo se estremeció ante el poder de las sensaciones que me provocó meterme la verga de ese soldado en la boca, algo que me hizo engullirlo como si del manjar más delicioso del mundo se tratara, que me hizo besarlo con una devoción casi religiosa, tratando de sentir las palpitaciones de sus venas con mi lengua, con mis labios, mientras mis manos seguían esposadas y él me tomaba de la cabeza, sacudiendo sus caderas con fuerza, enviando su pene hasta mi garganta, obligándome a disfrutar de esa sensación de ahogamiento que jamás había permitido que un hombre me provocara.
    
    ¿Quién era esa mujer que estaba enloquecida por la verga de ese imbécil? ¿De dónde salió esa necesidad tan agobiante por complacer a un hombre? ¿Por qué tenía tantas ganas de que ese soldado se viniera en mi boca si jamás había permitido que un hombre lo hiciera?
    
    Todo lo que sentía era nuevo para mí, nada parecía tener sentido, pero sin importar lo mucho que me esforzara por detenerme ni lo mucho que tratara de no disfrutar de lo que estaba haciendo, mi cuerpo parecía comportarse como si tuviera voluntad propia, haciendo justo lo que ese soldado quería, obedeciendo aquella orden muda que me dirigió en el momento en ...
    ... el que tomó su miembro y me restregó sus huevos en la cara, provocando que los engullera, que los masajeara con mi legua y disfrutara incluso del olor a sudor que escapaba de ellos, de su sabor, de la forma como tiraba de mi cabello provocándome mucho dolor, hasta que se aburrió de mi forma de besar sus genitales y se apartó de mí, obligándome a extrañar el contacto con su cuerpo, riéndose de la forma como estiré las manos en un intento por retenerlo, antes de que me abofeteara con mucha fuerza, una y otra vez, sin que yo dejara de sentir el impulso de besarlo, de meterme su verga en la boca y motivarlo para que me cogiera de una buena vez, porque para ese momento la desesperación que sentía por llegar al orgasmo se había convertido en algo por completo insoportable.
    
    En cualquier otro momento de mi vida, aquello que hicieron con mi cuerpo y que yo misma hice con tal de alcanzar ese codiciado orgasmo, hubiera sido la experiencia más degradante y humillante que hubiese tenido que soportar, algo que me hubiera hecho sentir miserable y devastada tras haber perdido hasta el más mínimo atisbo de dignidad; sin embargo, después de que mi cuerpo fuera inundado por esa maldita droga y de que la excitación que alcancé me llevara a conocer lo lejos que podría llegar con tal de apaciguar el calor que me consumía por dentro, no pude evitar sentirme entusiasmada y muy excitada cuando ese estúpido comenzó a desgarrar mi ropa hasta dejarme medio desnuda, arrancándome los jeans y las bragas ...
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