-
Capítulo IX. Se trata de disfrutar
Fecha: 24/08/2026, Categorías: Gays Autor: Jordi97, Fuente: TodoRelatos
... incitaba a seguir adelante. Se sentía vulnerable y excitado a la vez, como si cada gesto de Raúl estuviera cargado de una invitación silenciosa. —¿Quieres que te ayude con el siguiente ejercicio? —preguntó Raúl, con una sonrisa ladeada. Iván asintió, y entonces Raúl tomó sus manos para guiarle en el uso de las pesas. El contacto fue prolongado, las palmas se rozaron, y el aire entre ellos pareció cargarse de una tensión imposible de ignorar. Cada instrucción venía acompañada de un leve toque, un ajuste sutil, como si Raúl buscara no solo mejorar su técnica, sino también dejar una marca más profunda. En un momento, mientras Iván intentaba mantener el equilibrio durante un estiramiento, Raúl se acercó demasiado. Su aliento cálido rozó la piel del cuello de Iván, y él sintió que el pulso se aceleraba. —Tranquilo —dijo Raúl, su voz un poco más grave—. Estoy aquí para ayudarte. Iván apenas pudo respirar, consciente del calor que subía por su cuerpo. No era solo el esfuerzo físico; era esa conexión que se tejía en cada gesto, en cada mirada, en cada roce. La clase terminó, pero ambos se quedaron unos minutos más, recogiendo el equipo. Raúl se acercó y dijo: —Me gusta cómo te mueves. Tienes potencial, Iván. Pero también tienes que aprender a disfrutar el proceso. Iván sintió que la proximidad de Raúl lo desarmaba, pero esta vez no quiso apartarse. —Quiero aprender —respondió, con una sinceridad que sorprendió incluso a él mismo. Raúl sonrió con ...
... complicidad y, antes de que Iván pudiera reaccionar, posó una mano firme pero suave sobre su brazo. —Entonces nos veremos mañana, para seguir trabajando —dijo, con ese tono que no admitía discusión. Iván salió del gimnasio con la cabeza llena de imágenes, el recuerdo del contacto, la intensidad en la mirada de Raúl y la promesa tácita de lo que podría venir. La tensión entre ellos era palpable, y aunque ninguno lo dijo en voz alta, ambos sabían que ese juego apenas comenzaba. Raúl acompañó a Iván a la zona de pesas libres. Mientras le mostraba cómo ajustar la barra para los press de banca, sus manos se rozaron de nuevo, esta vez con un contacto más prolongado, como si midiera la reacción de Iván. —Relaja el cuello, no necesitas tensarlo tanto —dijo Raúl, acercándose lo justo para que su aliento llegara a la piel sensible de Iván. Iván sintió que el mundo se encogía a ese pequeño espacio entre ambos. La proximidad no solo le provocaba nervios, sino un deseo creciente que él mismo apenas podía controlar. —¿Quieres que te ayude a levantarla? —preguntó Raúl con una sonrisa pícara. —Claro —respondió Iván sin dudar, intentando ocultar el temblor en su voz. Raúl se colocó detrás de él, sus manos firmes pero cuidadosas tomaron la barra mientras Iván empujaba hacia arriba. La cercanía de sus cuerpos hizo que la respiración de ambos se entrecortara. Raúl dejó un toque fugaz en la cintura de Iván, lo suficiente para hacerle cosquillas eléctricas. Al bajar la barra, ...