1. 6 El Mapa del Deseo: Partida y Seducción de Diego


    Fecha: 27/08/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: sol, Fuente: TodoRelatos

    ... con el de la empanada: «Te acostumbrarás, mi amor, y pronto serás la reina de estas calles». Selva, inclinándose, besó mis labios, sus labios cálidos: «Contigo, Luz, todo sabe mejor». En una calle bulliciosa, Selva se detuvo ante un semáforo, el parpadeo rojo y verde confundiéndola: «Luz, ¿esto es un espíritu que manda en la calle?». Reí, apretando su mano, el calor de sus dedos un refugio: «Es solo una luz, mi amor, pero tú mandas más». Selva, fascinada, observó a la gente cruzar, el rugido de los coches como un río enfurecido: «Luz, esto es como una selva, pero de piedra y ruido». Besando su frente, respondí: «Y tú eres su reina, mi selva».
    
    Titán murmuró con lujuria: «Luz, mi polla arde por su valentía. Déjala chuparme en el parque, que mi semen la corone».
    
    Susurré, mi voz temblando: «Titán, mi dios, Selva te adorará, y tu semen la hará reina. Prepárate, mi polla».
    
    Titán rió con éxtasis: «¡Sí, Luz! Su boca me hará estallar, y mi semen será su gloria. Hazlo, mi reina».
    
    En un edificio, el zumbido metálico de un ascensor resonó, y enseñé a Selva a usarlo, sosteniendo su mano mientras subíamos, el movimiento suave pero extraño haciendo que se aferrara a mí. «Luz, esto sube raro, no es liana», dijo, su voz temblando, sus dedos apretando los míos. Sonriendo, besé su mejilla, el calor de su piel contra mis labios: «Nunca tendrás miedo, mi selva, yo te sostengo». Selva, relajándose, rió: «Contigo, Luz, no tengo miedo, pero esto es un nido raro». En la cocina del ...
    ... apartamento, bajo la luz cálida de una bombilla, mostré cómo usar una estufa eléctrica, el zumbido suave del aparato llenando el aire. «Mira, Selva, aquí cocinas, no brasero», dije. Selva, probando con cautela, calentó agua sin quemarse, el vapor subiendo como un espíritu: «Esto ya no muerde, Luz, lo estoy dominando». Abrazándola por detrás, mis manos rozando sus pechos bajo la blusa, reí: «Lo dominarás todo, mi amor, como dominas mi coño». Selva, girándose, besó mis labios, sus labios rozando los míos: «Contigo, Luz, todo lo aprendo».
    
    Titán susurró con pasión: «Luz, mi polla late por su aprendizaje. Déjala chuparme en la cocina, que mi semen sazone su victoria».
    
    Murmuré, mi voz cargada de deseo: «Titán, mi rey, Selva te probará, y tu semen la hará brillar. Espéra, mi polla».
    
    Titán rió con triunfo: «¡Sí, Luz! Su boca me ordeñará, y mi semen será su fuerza. Guíanos, mi reina».
    
    En la sala, bajo la luz parpadeante de una lámpara, le enseñé a usar la televisión, cambiando canales con el mando, el sonido de un canal de animales llenando el aire con rugidos de jaguares. «Selva, esto cuenta historias como Tuka, pero con imágenes», dije. Selva, fascinada, dijo: «Luz, esto es la selva en una caja». Sentándome a su lado, nuestras manos entrelazadas, reí: «Es la magia de la ciudad, mi amor, y tú eliges qué ver». Selva, tocando el mando, sonrió: «Quiero ver selva, Luz, pero contigo es mejor». Besé su frente, el calor de su piel contra mis labios: «Siempre, mi selva». Al anochecer, ...
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