1. Diana del poder -6: Agente Diana activada


    Fecha: 30/08/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: Toral6, Fuente: TodoRelatos

    ... en los territorios prohibidos. Y como era de esperar, el chico fue asesinado por un esqueleto.
    
    —¡Aaaaaah! —gritó Diana al verlo ensartado por detrás. Echó a correr en la más absoluta negrura, siguiendo solo algunos cristales de maná que asomaban de las paredes y relucían por sí mismos, pero sin alumbrar en absoluto. Solo servían para orientarse.
    
    Y Diana cayó.
    
    —¡AAAAAAAHH!
    
    Cayó la caída más larga y angustiosa de su vida... pero se zambulló en un río. Desorientada sin ver nada, tardó en comprender que debía quedarse quieta y dejarse flotar. Se quitó conteniendo la respiración la mochila y la espada, se hizo una bola y flotó hasta que sintió que se ahogaba, hasta que sus pulmones ardieron, hasta que tragó y tosió agua por reflejo; y siguió flotando hasta que sintió su costado asomar al aire. “¡Por fin!”. Se retorció y rellenó sus pulmones con todo el aire posible.
    
    —¡Aaaaahhh!
    
    Entonces pensó en el equipamiento que no había perdido, las bolsitas de su cinturón. ¿Pero a dónde nadar? Por respuesta, el ruido que estaba oyendo encontró sentido y cayó unos metros por una cascada. Pero allí había algo de luz. Se orientó de inmediato y tomó aire. Nadó hacia la luz. Había una puerta delante de unos metros cuadrados de suelo seco. Encontró la escalera de mano y salió. Se tumbó junto al par de antorchas y se rio por seguir viva.
    
    —Lo siento, Xuan. Casi sobrevives. ¡Un momento! ¡Lo mismo te encuentro como zombi! ¿Eso tiene cura?
    
    Tras descansar, se puso en pie, alegre ...
    ... de haberse refrescado, abrió la puerta donde decía “Almacén 2. Prohibido el paso”, y siguió explorando. Casi todo estaba a oscuras, con algunas antorchas ocasionales. Y no quería malgastar el maná que le quedaba para obtener luz. “¿Debería dormir para dejar de preocuparme? No, ya no tengo provisiones sin la mochila. Lo bueno es que no hay ni rastro de monstruos”.
    
    Para su sorpresa, encontró una estantería con algo de chatarra pero con una linterna de aceite.
    
    —¡Genial!
    
    La prendió con un hechizo que hizo brotar una llama de su dedo índice, cerró la tapita y caminó mucho más tranquila.
    
    Entonces llegó a una sala completamente vacía y oscura. La única luz era la de su candil, pero reconoció el blindaje de los muros, un hechizo que hacía que tuvieran un matiz morado. “Una sala de batalla. De entrenamiento, probablemente. Quizá aquí ponían a prueba a los zombis. Menos mal que ya no hay nada”. Siguió avanzando y se dio cuenta de que sí que había algo en aquella sala tenebrosa: un gran cofre.
    
    —¿Y esto? ¿Qué tenemos aquí?
    
    Al aproximarse descubrió que había una cadenita que lo mantenía cerrado, pero había un candado simple. No percibió nada especial. “Parece una cadena y candado normales, un cierre mecánico. No esperan intrusos”. Entonces se agachó y apreció cómo las filigranas de oro relucieron con su lámpara, intensamente casi como si tuvieran luz propia. Sonrió. “Después de todo, este viaje ha valido la pena”. Diana Leto puso el candil en el suelo y tuvo que usar las ...
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