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Sombras (Capítulo 3)
Fecha: 30/08/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Darthmaull, Fuente: TodoRelatos
... movimiento rápido, dejando al descubierto su torso fondón pero fuerte, mientras Laura se deslizaba fuera del vestido, quedando solo en ropa interior, un conjunto negro sencillo pero que resaltaba su figura. Él la miró de arriba abajo, sus ojos oscurecidos por el deseo, y murmuró con una voz ronca: —Joder, estás increíble. Me has tenido loco todo el día con ese bikini, pero ahora… ahora pienso en esa chica de las dunas, cómo se la chupaba a ese tío, cómo follaba con él mientras su novio miraba. Me puso burro perdido, no te imaginas cuánto. Laura sintió una punzada de incomodidad al escuchar eso, pero al mismo tiempo, sus palabras avivaron el calor que ya sentía. Se mordió el labio, dudando por un segundo, antes de inclinarse hacia él, sus manos deslizándose por su pecho mientras lo empujaba suavemente para que se recostara en la cama. —Calla un poco, ¿vale? —susurró, aunque había un toque de juego en su voz mientras se posicionaba entre sus piernas, sus dedos desabrochando las bermudas de Miguel y bajándolas junto con su ropa interior, liberando su polla ya dura, gruesa y apuntando hacia arriba con una urgencia que la hizo tragar saliva. Sin decir más, Laura bajó la cabeza, sus labios rozando la punta de su miembro antes de tomarlo en su boca, su lengua lamiendo la piel caliente mientras Miguel soltaba un gemido gutural, sus manos enredándose en su cabello rubio. —Joder, sí, así… como esa chica, ¿sabes? Me imaginé que eras tú, chupándosela a otro mientras yo ...
... miraba. Me puso a mil, no te miento —dijo, su voz entrecortada por el placer mientras sus caderas se alzaban ligeramente, buscando más de su boca. Laura sintió otra punzada de molestia al escuchar eso, sus movimientos deteniéndose por un instante mientras levantaba la vista hacia él, con su polla aún entre sus labios. Pero al verlo, con los ojos entrecerrados y la respiración agitada, algo cambió. Sus palabras, aunque al principio la incomodaron, empezaron a encenderla más, a alimentar esa parte de ella que había sentido algo en las dunas. Volvió a bajar la cabeza, tomándolo más profundo, sus labios apretándose alrededor de su longitud mientras chupaba con más intensidad, dejando que los gemidos de Miguel y sus comentarios morbosos llenaran la habitación. El sabor salado de su precum en su lengua, la sensación de su polla palpitando en su boca, la llevaban a un lugar donde la culpa y la vergüenza empezaban a desvanecerse, reemplazadas por un deseo crudo y urgente. Después de unos minutos, Miguel la detuvo, tirando suavemente de su cabello para que se incorporara. Sus ojos estaban oscuros de lujuria mientras la giraba, poniéndola a cuatro patas sobre la cama, sus manos bajando su ropa interior para dejar al descubierto su culo perfecto y su coño ya húmedo, brillante de excitación. Se posicionó detrás de ella, su polla rozando su entrada mientras se inclinaba para susurrarle al oído, su voz ronca y cargada de deseo. —Joder, Laura, estoy que no puedo más. Me imaginé que ...