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Secretaria en Celo
Fecha: 02/09/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: SashaVelvet, Fuente: TodoRelatos
Secretaría en celo. Era viernes por la noche, Jimena, había terminado una semana de locos. Entre los errores que cometió en el trabajo, el estrés por la escuela y la discusión con su novio, lo único que le podría relajar la mente ahora, era una salida de viernes por la noche con sus amigas, al fin ladies night, lo que tanto necesitaba. Jimena era joven, alta, de figura irresistible. Sus curvas firmes atraían miradas de hombres y mujeres por igual. Siempre acostumbraba a llevar el cabello largo y tenía un modo seductor, pero siempre respetuoso y profesional cuando se dirigía con sus jefes y/o compañeros de trabajo. Estaba por terminar las labores del día, trabajaba de asistente en un despacho de abogados, con Luis y su socio Carlos. Luis era un hombre maduro, canoso, siempre disciplinado en el ejercicio y se notaba en su cuerpo fuerte y con musculatura marcada. Era alto, de cabello color negro, nunca pasaba desapercibido con las jovencitas, aunque a Jimena le gustaba también el hombre tan culto y divertido que era, no dejaba de preguntarse siempre que lo veía, como tendría la verga, si el paquete estaba tan delicioso por dentro como por fuera. Después de terminar con su trabajo tedioso, ya solo quedaban ella, Luis y Carlos en la oficina y por fin le pareció adecuado empezarse a preparar para una noche de fiesta con sus amigas. Entró al despacho de Luis. —Luis, ya terminé por hoy. ¿Necesitas algo más? —No te preocupes. Ya vete a descansar. Solo ayúdame a guardar ...
... esos documentos. - Ok, ¿te molesta si me doy una manita de gato aquí? tendremos noche de chicas y voy directo – contestó Jimena. – Dale, eres joven, vístete, archiva y te puedes ir a disfrutar – Replicó Luis. Jimena había llevado su outfit a la oficina para prepararse ahí y no perder tiempo en volver a su casa. Comenzó a arreglarse para salir, llevaba una minifalda negra de cuero, que apenas y cubría sus nalgas, redondas, perfectas e imponentes, dignas de sus 20 años, que complementaba con unas botas de tacón alto y que le llegaban arriba de la rodilla. En la parte de arriba llevaba un top metálico que apenas y cubría sus grandes tetas y dejaba ver toda su espalda, dejaba muy poco a la imaginación. Era lo que le hacía falta a Jimena después de la semana de perros que tuvo. Sentirse como una gran puta. Después de terminarse de arreglar, volvió a su escritorio, que quedaba afuera de la oficina de Luis y Carlos, en medio para ser exactos. Lo único que le faltaba para partir a su “ladies night” era entrar al cuarto de archivos para acomodar los documentos sueltos que habían utilizado ese día. Del otro lado de la pared Luis y Carlos estaban discutiendo temas del negocio cuando de pronto comenzaron a escuchar una plática en el teléfono de la oficina de Luis. Julia le había marcado emocionada a su amiga Lola, sin percatarse que había presionado una tecla que compartía la llamada con la oficina de Luis. Carlos le hizo una seña a Luis para que dejara escuchar – shhhh, creo ...