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Cristina y Roberto 11
Fecha: 04/09/2026, Categorías: Dominación / BDSM Autor: sumisso1978, Fuente: TodoRelatos
... que Juani le pedía, nunca encontraría alivio. —No —murmuró, su voz apenas audible—. No puedo. Juani sonrió, una sonrisa triunfal. Sabía que había ganado, que Roberto estaba al límite. Se acercó a él, sus manos deslizándose por su cuerpo, ajustando el vestido, asegurándose de que cada curva quedara expuesta. —Entonces, tendrás que conformarte con esto —dijo, y antes de que Roberto pudiera reaccionar, Juani se había quitado los pantalones y se había colocado un strapon. La polla de goma brillaba bajo la luz, una imitación perfecta de la de Pedro. —Chúpalo —Juani ordenó, empujando el strapon hacia la boca de Roberto—. Imita lo que harías con Pedro. Demuéstrame que eres la putita obediente que sé que eres. Roberto miró el strapon, sintiendo cómo su cuerpo se rebelaba contra la idea. Pero el plug en su interior no le daba opción. Las vibraciones eran insoportables, y él sabía que si no obedecía, nunca encontraría alivio. Con un suspiro, abrió la boca y comenzó a lamer el strapon, sintiendo cómo el sabor a látex llenaba su boca. Juani sonrió, satisfecha. Con una mano, ajustó el control remoto del plug, aumentando la intensidad de las vibraciones. Roberto gimió, su cuerpo arqueándose mientras intentaba adaptarse al nuevo nivel de estimulación. —Así me gusta —Juani susurró, su voz cargada de satisfacción—. Eres una putita tan obediente. ¿Verdad que te gusta? ¿Verdad que te excita ser tan sumiso? Roberto no respondió. Su mente estaba en blanco, su cuerpo ...
... consumido por el placer y la vergüenza. El strapon en su boca, el plug en su interior, todo conspiraba para llevarlo al límite. Sabía que estaba al borde de algo, pero no sabía si sería la liberación o la completa pérdida de sí mismo. Pedro se levantó del sofá, acercándose a ellos. Su presencia era abrumadora, su energía dominante llenando la habitación. Se detuvo detrás de Roberto, sus manos deslizándose por los hombros del hombre, bajando por su espalda, deteniéndose en la curva de sus caderas. —¿Te gusta, putita? —Pedro susurró, su aliento caliente en el oído de Roberto—. ¿Te gusta ser tan sumiso, tan obediente? Roberto gimió, su cuerpo temblando. No podía responder, no podía pensar. El plug vibraba con fuerza, el strapon en su boca lo llenaba, y las manos de Pedro en su cuerpo lo llevaban al borde de la locura. —Chúpame la polla —Pedro dijo, su voz firme—. Hazlo, y te dejaré correrte. Roberto cerró los ojos, sintiendo cómo su cuerpo se debatía entre el deseo y la resistencia. Sabía que si lo hacía, si cedía, todo cambiaría. Pero el plug no le daba opción, las vibraciones eran demasiado intensas, el placer demasiado abrumador. Con un suspiro, Roberto asintió, su cuerpo rendido. Sabía que había perdido, que Juani y Pedro habían ganado. Pero en ese momento, con el strapon en su boca y el plug en su interior, no le importaba. Solo quería alivio, quería correrse, quería dejar de sentir esa tortura dulce y vergonzosa. Juani sonrió, satisfecha. Sabía que había ...