1. Con el Chico que ayuda en mi parroquia


    Fecha: 06/09/2026, Categorías: Dominación / BDSM Fantasías Eróticas Gays Autor: Alejandro2503, Fuente: SexoSinTabues30

    ... con una página de porno gay abierta. Hice como que el celular se me olvidaba.
    
    Yo lo vigilaba a través de una escalera. Al principio no se dio cuenta pero después miró mi celular y lo tomó. Pude notar como empezaba a excitarse. Empezó a mirar en todas direcciones y, creyendo que nadie lo observaba, empezó a frotarse.
    
    Deje que se siguiera excitando, de modo que cuando me viera no pudiera rechazarme.
    
    Cuando ya habían pasado unos 10 minutos bajé. Él ya estaba excitado y al verme se asustó un poco. Yo lo calmé poniéndole un dedo en sus labios y empecé a acariciarlo por encima del pantalón.
    
    Parecía que aquello explotaría. De verdad que se sentía como una piedra solamente que ésta palpitaba.
    
    Lo comenzé a besar sin dejar de acariciarlo. Él cedió a mis besos e hizo lo mismo.
    
    En cierto momento puso sus manos en mi culo y lo apretó fuertemente. Yo decidí apartarme y desnudarme por completo.
    
    La naturaleza es sabia y no me dotó de un gran miembro pero sí de un culo mejor que el de muchas mujeres.
    
    Al desvestirme, todavía no me quitaba el boxer cuando me jalo hacia él y empezó a besarme más salvajemente. Metió sus manos por debajo de mi boxer y sentía como sus uñas se encajaban en mi culo.
    
    A continuación pude sentir como su verga palpitaba más que nunca. Él, que ya no aguantaba, se apartó unos pasos y se desvistió con desesperación.
    
    Que rico cuerpo tenía. Unos pectorales bastante bien definidos. Un abdomen que empezaba a marcarse y unos bíceps bastante ...
    ... grandes. Al quitarse el boxer, oh por Dios. Que hermosa verga tenía. Era blanquita con su glande bastante rosadito y muy muy bien lubricado. Era bastante gruesa y medía como unos 17 centímetros.
    
    Volvió a acercarse a mí y de un empujón en mi nuca hizo que yo me empinara sobre el sillón. De un jalón arranco mi boxer. Creí que me metería su verga pero no. Se inclinó y empezó a mamarme el culo.
    
    De verdad que yo no podía evitar gemir porque bien que sabía cómo dar cada lengüetazo. Además, de cuando en cuando, me nalgueaba y con sus enormes manos me separaba las nalgas para lamer más profundo. También bajaba por mi culo hasta lamer mis bolas y me masturbaba al mismo tiempo. Se sentía delicioso. Yo gemía cada vez más.
    
    En cierto momento se detuvo y se incorporó. Yo también me paré y pude ver cómo su daga de carne babeaba bastante. Pensé que me pediría que la chupara. Me acerqué a ella pero tomándome del cabello me dijo:
    
    Chico: No putito. Ya no me aguanto. Lo que ahora quiero es partirte el culo. Empínate otra vez.
    
    Acto seguido me volvió a empujar de los cabellos contra el sillón, de modo que volví a estar empinado. Y así sin miramientos la metió. Primero metió la mitad. La sacó y en la segunda embestida me la dejó ir toda.
    
    Cómo yo ya estaba bastante lubricado por la mamada de culo que me dio apenas si dolió.
    
    Me tomaba del cabello y me jalaba contra él para que cada embestida fuese más fuerte, más profunda.
    
    Cuando se detenía por el agotamiento podía sentir esa rica ...