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La amiga de mi prima (1/2)
Fecha: 06/09/2026, Categorías: Incesto Autor: MarthaKC, Fuente: CuentoRelatos
... cama. –Dos: No la puedes ver y no le puedes hablar. –Muy sencillo. Solo debes recordar y cumplir dos cosas. –Sara, ¿Cómo no la voy a ver? –Sencillo. Te pondrás una venda en los ojos. –Vale, y, ¿cómo voy a saber cuándo entra ella y sale de la habitación? ¡A ver si voy a estar esperando desnudo y entra alguien! –Fácil: yo te dejaré en el cuarto y me iré golpeando dos veces la puerta. Esa será tu señal para desnudarte y ponerte la venda. Ella entrará y cuando terminéis ella dará tres golpes en la puerta que sepas que está del otro lado y podrás quitarte la venda. Aunque la proposición era extraña, tampoco tenía otras opciones. ¡Lucía había accedido a acostarse conmigo! –¡Acepto! Sara sonrió. Y acto seguido se metió al río a darse un chapuzón sin quitarse la ropa. Salió empapada y no pude evitar quedarme embobado viendo sus enormes pechos balanceándose mojados a través de la camiseta acercándose a mí. ¡Pero debía centrarme! Esa noche tenía que darlo todo. Al llegar de nuevo a casa, todos se fueron a dormir la siesta correspondiente. Yo no podía, estaba tan nervioso que no pegué ojo. Me quedé tumbado pensando en esa noche. Lo había imaginado tantas veces, y… ¡hoy iba a ocurrir! Un ruido me distrajo de mis pensamientos en la habitación de al lado. Me acerqué todo lo despacio que pude para que no crujiese la madera y, aunque la puerta estaba cerrada, a través de la cerradura antigua pude ver cómo dentro estaba Sara tumbada metiendo su mano a través ...
... de las bragas masturbándose y soltando algún que otro leve gemido. Me empalmé de golpe. Al mirar mi pantalón haciendo las veces de tienda de campaña, moví mi pie derecho haciendo que la madera rugiese y, asustado, corrí a mi cuarto de nuevo. Esa noche repetimos. El bajo de la casa de Amparo tenía todo preparado. Comenzamos a beber y a bailar. En un momento dado, Jonathan me ofreció un trago de su bebida… se lo acepté y, según daba el primer sorbo, escupí todo de golpe, salpicando a Amparo. El muy hijo de puta había puesto tabasco en la bebida. –Los de ciudad sois muy delicados –dijo señalándome con desprecio. Comenzó a reírse a carcajadas hasta que le interrumpió el puño de Sara. –De mi primo sólo me rio yo, ¡subnormal! Ese fue el germen de una acalorada discusión entre la pareja que culminó con mi prima cogiéndome de la mano y yendo directos a la casa. –¿Estás bien? –pregunté. –Sí, primito. –la notaba triste–. Tranquilo. Ahora céntrate en lo tuyo. ¿Recuerdas el plan? –Sí: dejas el cuarto. Dos golpes. Me desnudo y coloco la venda. Al terminar espero tres golpes para quitármela. –Eso es. Y así lo hicimos. Cuando Sara dejó la habitación golpeó dos en la puerta. Me desnudé, me tumbé en la cama y me puse la venda. Al rato, el crujir de la madera anunciaba la llegada de Lucía. Sentía cómo tiraba su ropa al suelo. La cama chirrió cuando se subió en ella. Se tumbó encima de mí, desnuda. Podía sentir el calor de su cuerpo. Se inclinó para besarme con ...