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La Esposa de Mi Padre
Fecha: 09/09/2026, Categorías: Dominación / BDSM Incesto Autor: Ericl, Fuente: SexoSinTabues30
... más atención. Ojos almendrados, fijos. Nariz recta. Sonrisa apenas contenida. Pómulos definidos. Es un rostro masculino, atractivo, imposible de no mirar. Luna lo dibuja como si intentara desentrañarlo. Comprenderlo. Domarlo. De pronto, detiene el trazo. Un sonido… Un murmullo. Luego un jadeo apagado. Otro más largo. Ritmos. Golpes sordos, apenas contenidos por las paredes de la casa. Luna se queda inmóvil. Conteniendo el aliento. No es la televisión. No es la casa crujiente. Es carne. Son susurros y respiraciones aceleradas. La voz entrecortada de su madre. Una risa grave, ahogada, que Luna reconoce de inmediato: David. Se sienta lentamente en la cama. Escucha. Los sonidos se intensifican. Una cama golpea suavemente contra una pared. Los quejidos se mezclan con frases sueltas. Pedidos. Órdenes suaves. Gemidos. Luna se pone de pie. Avanza hacia la puerta de su habitación. La abre despacio. Casi sin hacer ruido. El pasillo está oscuro. Luna se recuesta contra el marco de su puerta. Descalza. Con una camiseta vieja que alguna vez fue de su padre. Se queda ahí, mirando hacia la puerta cerrada del cuarto de su madre, al final del pasillo. La luz bajo el marco apenas parpadea. Los sonidos ahora son innegables. Claros. Carnales. Luna no retrocede. No se tapa los oídos. No se va. Mira. Escucha. Como si quisiera grabarlo todo. Como si necesitara entender qué tiene ese hombre que logra deshacer a su madre así. Un quejido agudo rompe ...
... el silencio. Carmen grita un nombre. Luna no está segura si fue «David»… o simplemente un gemido sin forma. Luna traga saliva. Sus ojos se mantienen fijos. Su respiración es suave, pero tensa. Y de pronto, lo siente. Al otro lado de la casa, detrás de esa puerta cerrada, David también se ha detenido. Los sonidos cesan por un instante. ¿La habrá sentido? ¿La habrá escuchado? Un segundo. Dos. Entonces, una risa masculina. Contenida. Como si supiera que está siendo escuchado. Luna no se mueve. Esa sonrisa —imaginada o real— la paraliza más que cualquier gemido. LUNA (en voz baja, apenas audible) No eres de aquí… Luna sigue recostada en el marco de su puerta. Los sonidos al otro lado de la casa no solo persisten: se intensifican. Ya no son murmullos. Son gritos suaves, húmedos, desinhibidos. Rítmicos. Salvajes. Esa casa donde antes reinaba el silencio del duelo ahora gime como si se burlara de su tristeza. Algo se rompe dentro de ella. Se endereza. Sus pasos son lentos pero decididos. Descalza. La madera del piso cruje bajo su peso, pero no le importa. Se detiene frente a la puerta del cuarto de su madre. Los jadeos no se detienen. Carmen susurra cosas inaudibles. David ríe bajo, gutural. Dominante. Luna cierra los puños. Golpea la puerta. LUNA (con rabia contenida) ¡Basta! Los sonidos se detienen abruptamente. Un suspiro. Un silencio espeso. CARMEN (O.S.) ¿Luna? LUNA (abriendo la puerta sin esperar ...