1. Promoción del 93. Capítulo 60


    Fecha: 11/09/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: MujerQueDesea, Fuente: TodoRelatos

    Habían dejado a Eva con los padres de Marisa en Madrid. No fue fácil para ninguno de los dos separarse de ella, pero sabían que aquel viaje no era un capricho ni una simple escapada romántica. Era otra cosa. Algo íntimo y urgente.
    
    Llegaron a Venecia un viernes nublado de marzo. Pasearon por callejuelas silenciosas, sin tantos turistas como en otras fechas, cruzaron puentes entre canales que parecían flotar suspendidos en la bruma, y subieron a góndolas donde el gondolero hablaba un castellano básico y amable. Marisa iba envuelta en un abrigo largo, con una boina color vino. Félix la miraba como si quisiera eternizarla.
    
    El segundo día, al caer la tarde, subieron hasta la terraza de la Fondaco dei Tedeschi. Desde allí, la ciudad parecía una acuarela infinita.
    
    —¿Sabes por qué quería venir aquí contigo? —preguntó ella.
    
    Félix sonrió, sin responder.
    
    —Porque es bello —continuó Marisa—. Y porque necesitaba un lugar donde decirte lo que debo decirte, sin la excusa de la cotidianidad, sin pañales, sin médicos, sin consuelos.
    
    Félix quiso frenar el momento. Ya había intuido lo que vendría.
    
    —Marisa, por favor…
    
    —No, Félix. No me quites esto. No me niegues la posibilidad de preparar el mundo para cuando yo no esté. No lo hagas por ti, hazlo por Eva.
    
    Él asintió con los ojos enrojecidos. Ella tomó aire, como quien se prepara para abrir un cofre sellado mucho tiempo.
    
    —Mis padres lucharán por quedarse con la niña. Lo harán creyendo que es lo mejor para ella. Pero ...
    ... no lo es. Tú eres su padre. Eres lo mejor para Eva. Prométeme que no cederás.
    
    Félix cerró los ojos. Le dolía cada palabra. Pero también sentía que eran necesarias, como una herida limpia.
    
    —Te lo prometo —dijo, casi en un susurro.
    
    —Y hay otra cosa —añadió Marisa, mirándolo de frente—. No quiero que te quedes solo. No te conviene. Y no le conviene a nuestra hija. Tarde o temprano te vas a volver a enamorar. Y cuando eso ocurra, quiero que seas valiente.
    
    —Marisa, no quiero oír eso, por favor no me hagas esto —intentó interrumpir, pero ella lo detuvo con una mano en su pecho.
    
    —Escúchame. No lo digo por renuncia, ni por generosidad. Lo digo porque te conozco. Y porque hay alguien que te espera, aunque no lo sepa. Es Aurora. Siempre lo ha sido.
    
    Félix quedó helado. No supo qué decir.
    
    —Ni Isabel, que será solo un rumor del pasado, ni Sonia, que nunca dejó de ser una isla. Aurora es la que tiene sentido. La que sabrá cuidar a Eva como si fuera suya, porque ya es madre, y lo hará sin dejar nunca de honrar mi recuerdo.
    
    Ella se detuvo, y por primera vez, dejó asomar las lágrimas.
    
    —No quiero que Eva crezca con una sombra en lugar de una madre. Aurora es luz, Félix. Es tu luz. Y puede ser la suya. Si os tenéis que perdonar por el pasado, lo haréis como dos personas maduras que sois.
    
    Félix no respondió. Solo la abrazó. Con fuerza. Con todo el amor posible. Aquel abrazo tenía sabor a despedida, pero también a promesa cumplida.
    
    Pasaron la noche paseando por el ...
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