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La primera vez. Choque con la cruda realidad
Fecha: 14/09/2026, Categorías: Infidelidad Autor: aspirantearodo, Fuente: CuentoRelatos
Llevábamos tiempo jugueteando con fantasías. Ella es una mujer de 35 años, poderosa, con curvas, una mujer de bandera o una jamona, como muchos dicen. Melena rubia. Grandes y bien puestos pechos naturales que siempre iba mostrando con generosos escotes. caderona con un culazo grande y alto por sus largas piernas de poderosos muslos. Sus andares delataban a una mujer sensual y caliente por dentro. y yo su novio. un chico normal, buena gente, buen novio, romántico, dedicado a ella, pero insuficiente macho para tanta hembra. nunca fui capaz de satisfacerla del todo en el sexo. Lo intentaba y hacíamos bien el amor pero yo notaba que ella tenía mucho mas por explotar deseando que se lo sacaran pero era una puerta que yo, por falta de carácter e incapacidad, jamás me atrevería a abrir. Por ello había desarrollado en la intimidad de mi imaginación un mundo de fantasía en el que ella me era infiel y estaba a disposición de otros hombres cualesquiera. Poco a poco me fui viendo en la necesidad de hacérselo saber de alguna manera aunque me daba pánico contárselo por si me entendía mal y afectaba a nuestra relación sentimental. Primeramente yo estoy locamente enamorado de ella y lo último que quisiera es perderla. Pero poco a poco me fui atreviendo a dar pequeños pasos. Le fui explicando que me sentía orgulloso cuando otros hombres la miraban. Luego le dije que me excitaba un poco. Durante el sexo con ella fui poco a poco introduciendo algunas fantasías suaves y ella fue ...
... aceptándolas y reaccionando bien a ellas, excitándose cuando las contaba. Ella al poco tiempo fue añadiendo contenido a esas fantasías lo cual me hizo comprender que posiblemente con paciencia podría llegar hacerlas realidad algún día. Al poco tiempo empezaron los juegos morbosos de ese estilo en la calle. Cuando salíamos de copas y ella estaba arreglada y sexy, como siempre va, ejercía de calientapollas para los machos que pululasen a nuestro alrededor. cuando notaba que alguno/s la miraban ella correspondía las miradas, las sonrisas, se colocaba en ángulo para ser mejor vista, ofrecía su escote y sus piernas a los mirones, etc. Luego empezó a pasear por los bares y pubs alejándose de mi, dejando que le entrasen, flirteando, dejando que ligasen con ella mientras yo me tomaba algo, observando. Todo llegaba a su fin cuando ellos querían algo más y ella ya les decía que tenía novio que la estaba esperando por allí, dejándoles con el calentón (y ella también, pues muchas veces acababa con la entrepierna mojada por la situación). Cuando llegábamos a casa disfrutábamos del sexo hablando de qué hubiera podido pasar con esos tipos. Pero como dice el refrán, tanto va el cántaro a la fuente… y un día no hubo vuelta atrás. Salimos en pareja, pensando en tener otro calentón de calientapollas y novio observador. Ella se vistió para la ocasión, sexy, quizá incluso demasiado para lo que solía, ya que ella, o bien enseñaba muchísimo escote o muchas piernas, raramente ambas cosas a la vez. ...