1. ¿Has dicho que te folle el culo, tita?


    Fecha: 15/09/2026, Categorías: Incesto Autor: Quique, Fuente: TodoRelatos

    Divina, Daniela, Rosa, María del Mar..., Divina, era una mujer joven, morena, de estatura mediana, sus cabellos y sus ojos eran de color oscuro y estaba buenísima. Tenía un sobrino llamado Darío, que era su ojito derecho por ser el más guapo de todos ellos.
    
    Divina y Darío habían ido a la boda de un familiar. Allí se encontraron con Sara, prima de Divina y tía segunda de Darío que por darle a la carne y al pescado era mal vista por la familia. Os explico, que le diera a la carne y al pescado no era el problema, el problema era que el pescado y la carne habían sido las esposas, los maridos de sus primas o de sus hermanas y hasta de alguna tía.
    
    Estaban Divina y Sara sentadas a la mesa una al lado de la otra, con Darío enfrente, y mientras comían langostinos, le preguntó Sara a su prima:
    
    -¿Y tu hermana, su marido y sus otros hijos por qué no han venido?
    
    -No quisieron dejar sola la casa. Tienen pánico a que se meta en ella algún okupa.
    
    -¿Y no llegaba con quedarse uno en casa?
    
    -La verdad es que tampoco andan muy sobrados de dinero para ir a un hotel.
    
    -Entiendo. ¿Y a ti cómo te va la vida, prima?
    
    Divina, que llevaba puesto un vestido marrón, con zapatos a juego, le respondió:
    
    -No me puedo quejar, pero a ti te debe ir muy bien. Tu vestido no es de Zara, como el mío. Parece de los caros.
    
    El vestido en cuestión era blanco, largo y tenía estampados. Sara le dijo:
    
    -Juan Vidal no tiene vestidos baratos.
    
    -Y la gargantilla tampoco debe ser barata.
    
    Sara ...
    ... era un bombón, pero tenía mucho cuento.
    
    -No, no es barata, aunque tengo joyas más caras, joyas que no me he puesto por no suscitar más envidia entre estos muertos de hambre.
    
    Divina la reprendió.
    
    -No hables así de la familia.
    
    -¿Es que digo alguna mentira?
    
    No la había dicho, pero Divina le iba a recordar de donde venía.
    
    -No, pero recuerda que un día tú fuiste humilde como ellos.
    
    -Yo nunca fui como ellos, por eso no me tragan, y he venido a la boda porque la que se casaba era mi ahijada.
    
    -No te tragan por otras cosas, y lo sabes.
    
    Darío dejó de comer langostinos e intervino en la conversación.
    
    -Sí, te tirabas a todo lo que se movía, por eso no te tragan.
    
    -Tú me tragas.
    
    -Tengo mis motivos.
    
    -Claro, como que te tuve que darte lo que tú sabes.
    
    Divina le reguntó a su sobrino:
    
    -¡¿Con quién la viste?!
    
    -No te lo puedo decir, pero de todos modos eso ya es agua pasada.
    
    -¡¿No la verías con mi padre?!
    
    Le respondió Sara.
    
    -Tu padre no tiene coño.
    
    Divina se enfadó.
    
    -¡No seas mal hablada!
    
    Darío parecía tener más sentido que ellas.
    
    -Dejarlo ya, es agua pasada.
    
    Pararon de hablar al llegar el camarero con más langostinos. Al irse dijo Sara:
    
    -Toda esa agua pasada me llevó a tener el negocio que tengo ahora.
    
    Darío le preguntó:
    
    -¿Qué negocio es ese?
    
    -Tengo una agencia que cumple sueños.
    
    A Divina se le había ido el enfado.
    
    -¿Vendes humo?
    
    Darío trató de hacerse el gracioso.
    
    -No te imaginaba en el mundo de la ...
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