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Frente al espejo
Fecha: 15/09/2026, Categorías: Masturbación Autor: LorenaZeta, Fuente: TodoRelatos
El día en el trabajo ha sido largo, mi jefe cada vez es más insoportable y, ni haciendo horas extra, logro sacar el trabajo atrasado. Además, al salir de la oficina, ha comenzado a llover y he llegado a casa empapada y resbalándome con los tacones. Accedo a mi apartamento pequeño pero hogareño. El gato negro me recibe con su particular ronroneo, como una moto vieja, contento de verme. Frota sus bigotes contra mis medias y tacones mojados por la lluvia y se marcha a tumbarse de nuevo. Yo también me alegro de verle, pero ahora necesito quitarme toda la ropa mojada y relajarme. Me quito los tacones en la entrada, que descanso. Entro en el baño y abro el grifo de la ducha. Me miro en el espejo mientras espero a que salga el agua caliente y comienzo a desnudarme. Desabrocho mi blusa blanca, dejando aparecer el sujetador, también blanco y de encaje, que sostiene mis pechos pequeños pero firmes. Desabrocho la cremallera lateral de la falda azul oscura, tipo tubo, que me llega hasta las rodillas. La dejo caer al suelo y me quedo con las medias puestas, son negras de fina rejilla. Me gusta cómo estilizan mis piernas, ya de por sí alargadas, y parece que a los hombres de la oficina también les gusta. Giran la cabeza cuando paso a su lado y me miran las piernas y el trasero. No me extraña que lo hagan, lo tengo redondeado y respingón. Mi trabajo me cuesta en el gimnasio. Me doy la vuelta y observo mi trasero en el espejo. El tanga, blanco de encaje a juego con el ...
... sujetador, se ve entre mis nalgas a través de la rejilla de las medias. Me encanta lo que veo en el espejo y algo se enciende dentro de mí. Me quito las medias, despacio. El patrón de la rejilla se ha clavado en algunas partes de mi cuerpo y me ha dejado marca. Por alguna extraña razón me gustan esas marcas en mi piel, quizá me recuerdan a cuando algún amante me agarra fuerte mientras me folla y me deja las marcas de sus dedos en el cuello o en los brazos. Ya estoy en ropa interior. Hace tiempo que ya tengo disponible el agua caliente saliendo por el grifo de la ducha, pero me gusta tanto mirar mi cuerpo en el espejo... Me desabrocho el sujetador y aparecen mis pequeños pezones, ligeramente enrojecidos por la excitación. Los aprieto con los dedos y estiro de ellos, quizá lo que me hace falta para relajarme es echar un polvo. Decido que, ya que no tengo un amante a mano, tendré que follarme a mí misma. Agarro el tanga por los laterales y lo bajo. Cae a mis pies manchado de flujo, estoy cachonda y mi coño muy lubricado. Abro las piernas y comienzo a acariciar los labios de mi coño mientras me miro en el espejo. No quiero meterme los dedos, aún no, aunque lo estoy deseando. Acaricio mi clítoris por encima, con rapidez. Joder, que gusto. El flujo comienza a resbalar por mis muslos y no puedo aguantar más, necesito meterme los dedos. Me masturbo frente al espejo. Introduzco rápidamente dos dedos hasta el fondo mientras me froto el clítoris con la otra mano. Veo mi coño ...