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ABRIENDO LAS ALITAS 13
Fecha: 17/09/2026, Categorías: Gays Autor: Martian25, Fuente: SexoSinTabues30
... Yolanda. –Él no está jugando, me confesó que te ama. No lo vayas a rechazar. –¿Qué fue lo que te dijo? –Me contó que hace tiempo se dio cuenta de que te gustaba y que le empezaste a dedicar canciones en la radio. Que poco a poco él también fue sintiendo algo por ti. ¡Lo traes bien enamorado! A ver qué pasa esta noche. Me platicas el lunes –dijo Yolanda antes de retirarse. –¿Qué va a pasar? Nada, estás bien loca. –Ni tanto… por eso andas bien bañadito ¿crees que no me di cuenta, eh? David regresó del baño y preguntó por las chavas, luego puso otra canción. Volvimos a abrazarnos para bailar pegaditos. Descansé mi cabeza en su hombro, aspiré su aroma. Mi mano jugueteaba con su cabello y sus brazos me rodeaban con firmeza. –¿Qué me diste? –preguntó quedito. –¿De qué? –pregunté. –¿Qué me diste para que me enamorara de tí? Acercó nuevamente sus labios a los míos y nos fundimos en un largo beso, un beso sin prisas, sin contención. Volví a recargar mi cabeza en su hombro y nos quedamos callados mientras bailábamos hasta que terminó la canción. –Nunca he estado con un chavo y contigo…no sé, me siento bien. Me gusta estar así, abrazándote –agregó. –Déjame poner otra canción –le sugerí. Me fui a poner el siguiente disco. “Algo de Ti” de Camilo Sesto. Volví a donde estaba David y esta vez él me empujó suavemente contra la pared, detuvo mis manos pegadas a la pared sobre la cabeza y empezó a observarme detenidamente a la cara. Ahí me di cuenta ...
... del momento que mi amigo estaba viviendo, poco a poco, David iba aceptando conscientemente que me quería, que me deseaba. Sin duda había una lucha en su interior por contenerse y por vivir la experiencia al mismo tiempo. El momento y la atmósfera, y la insistencia de mi diablillo, estaban a mi favor. Después de observarme por varios minutos la pasión se desató, empezó a besarme efusivamente, mordía suavecito mis labios y pegaba su cuerpo al mío. Sosteniendo mis manos con fuerza se dedicó a besar y mordisquear mi cuello y mis hombros. Empezamos a elevarnos al cielo, por fin sería suyo, dijo mi diablillo. Al principio, por costumbre, evitaba que sintiera mi tremenda erección, pero luego me di cuenta de que era él quien se pegaba a mi cuerpo, al rato ya no me cabía duda, no solo no le incomodaba mi erección, sino que empezó a aprisionar su pene directamente contra el mío. –Quiero contigo ¿quieres? –me rogó quedito al oído. Me lo dijo con su voz de niño mimado y mirándome con sus tiernos ojos que solo atiné a mover la cabeza afirmativamente. Soltó mis manos y nos separamos de la pared. Torpemente empezó a desabotonar mi camisa a cuadros para enseguida meter sus manos y acariciarme la piel del abdomen. Me quité la camisa y luego le ayudé a sacarse la suya. Volvimos a abrazarnos, pero ahora sin tela de por medio. Con el dorso desnudo, el contacto de su piel con mi piel se sentía increíblemente bien. Era la piel más tersa que jamás hubiera acariciado. David continuó ...