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Segundo trío de Alicia -Parte 1-
Fecha: 18/09/2026, Categorías: Confesiones Autor: Osaka69, Fuente: TodoRelatos
La primera noche después de las vacaciones fue extraña. Volvimos a casa cansados, con las maletas a medio deshacer y ese silencio que queda cuando se apaga el motor del coche después de horas de carretera. Alicia se duchó antes que yo. Cuando salió, con el pelo húmedo pegado a los hombros y una camiseta vieja que apenas le cubría las caderas, me miró desde el marco de la puerta. Había algo en su expresión que conocía bien: una mezcla de nervios y excitación contenida. —Javi… —su voz sonó suave, como tanteando el terreno—. Hoy me ha escrito Iván. Me quedé quieto, apoyado contra el cabecero, con el móvil todavía en la mano. Sabía que tarde o temprano pasaría, pero no esperaba que fuera tan pronto. —¿Y qué te ha dicho? —pregunté, intentando que mi voz no sonara demasiado tensa. —Que ya ha vuelto a Valencia. —Hizo una pausa y añadió—: Y que… si seguimos pensando en lo que hablamos antes de verano. No tuve que preguntar a qué se refería. Lo de antes de verano había sido demasiado intenso para olvidarlo. Yo tampoco lo había hecho. Ni las imágenes en mi cabeza, ni el sabor amargo y excitante de verla perder el control con otro hombre. —¿Y tú? —pregunté—. ¿Quieres? Alicia se mordió el labio. Caminó despacio hacia la cama y se sentó a mi lado. Su rodilla tocó la mía. Tenía las manos frías. —Quiero —susurró—. Pero no como la otra vez. —¿Qué quieres decir? Me miró fijamente, seria. —La otra vez fue… caótico. Excitante, sí, pero… demasiado improvisado. ...
... Esta vez quiero que sea más… nuestro. Que no sea solo morbo para él. Quiero que lo vivamos los dos, que tú no te quedes solo mirando. Tragué saliva. La idea de participar me revolvía las tripas y, a la vez, me la ponía dura. Había noches enteras en las que no podía dormir pensando en eso. —¿Y las normas? —pregunté, intentando sonar racional. —Las mismas… casi —dijo, sonriendo con un punto travieso—. Condón con él, eso sigue igual. Pero… si pasa algo más… si en el momento te apetece otra cosa… no quiero que lo frenemos. —¿Y él sabe eso? —Todavía no. Pero lo sabrá. —Me miró con esos ojos color miel que siempre me desmontaban—. Quiero que sea distinto, Javi. Quiero que esta vez lo disfrutemos los tres. Al día siguiente Alicia salió del trabajo una hora antes de lo habitual. Se había arreglado más de la cuenta para “un simple café” con Iván, aunque ni ella misma se creía que fuera solo eso. El corazón le latía más rápido de lo normal mientras se miraba en el espejo retrovisor antes de bajar del coche: pintalabios retocado, el pelo suelto cayéndole sobre los hombros y ese vestido ligero que disimulaba, pero insinuaba. Iván ya la esperaba en la terraza del bar, con las gafas de sol puestas y una sonrisa de medio lado que Alicia recordaba demasiado bien. Se levantó al verla y, sin mediar palabra, la abrazó fuerte. Notó su olor, limpio y masculino, y durante un segundo se olvidó de todo lo demás. —Sigues igual… —dijo Iván, mirándola de arriba abajo cuando se ...