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El pacto de la familia
Fecha: 19/09/2026, Categorías: Gays Autor: DeanW, Fuente: CuentoRelatos
En la pequeña ciudad de Valencia, España, vivía una familia peculiar. María, de 38 años, una mujer de cabello rubio y ojos azules, con una figura curvilínea, estaba cansada de la constante demanda sexual de su esposo, Carlos, de 40 años, un hombre moreno y musculoso. María amaba a Carlos, pero su deseo insaciable comenzaba a agotarla. Un día, en la cocina, mientras Carlos intentaba arrastrarla hacia el dormitorio, María detuvo sus avances. “Carlos” dijo con firmeza, “no puedo más. Necesito un descanso.” Carlos, con el ceño fruncido, se detuvo. “¿Qué quieres decir?” preguntó, preocupado. María tomó un sorbo de vino antes de continuar. “Solo necesito un descanso. Pero no quiero que te sientas insatisfecho.” Carlos la miró, confundido. “¿Entonces qué sugieres?” María sonrió, una idea brillando en sus ojos. “¿Y si tu hijo, Diego, te ayudara? Es gay, y tal vez él pueda satisfacerte mientras yo me tomo un descanso.” Carlos dudó por un momento, pero al ver la determinación en los ojos de María, asintió. “Estaré bien si Diego está de acuerdo.” Esa noche, María llamó a Diego, quien tenía 22 años, cabello negro y ojos verdes, y una figura delgada y musculosa. “Hijo” comenzó María, “tu padre y yo necesitamos hablar contigo.” Diego entró en la sala de estar, intrigado. María explicó la situación, y Diego, aunque sorprendido, estuvo de acuerdo. “No quiero que papá se sienta solo” dijo, su voz llena de afecto. Carlos asintió, agradecido. La noche siguiente, ...
... mientras María se quedaba en la habitación principal, Carlos y Diego se encontraron en la habitación de Diego. “Gracias por hacer esto” dijo Carlos, su voz llena de gratitud. Diego sonrió, acercándose a Carlos. “No hay problema, papá. Vamos a pasarlo bien.” Diego comenzó a besar a Carlos, lentamente al principio, pero con creciente intensidad. Carlos respondió, sus manos recorriendo el cuerpo de Diego. “Me gusta cómo te sientes” susurró Carlos, desabrochando la camisa de Diego. “Eres tan suave.” Diego sonrió, deslizando sus manos por debajo de la camisa de Carlos, sintiendo sus músculos. Carlos desabrochó el cinturón de Diego y bajó su pantalón, revelando su erección. “Mmm” Diego gimió, tomando el pene de Carlos en su mano. “Eres tan grande.” Carlos sonrió, sintiendo el calor de la mano de Diego. Diego se arrodilló y comenzó a lamer el pene de Carlos, moviendo su lengua alrededor de la cabeza. Carlos jadeó, sus manos enredándose en el cabello de Diego. “Sí, hijo” Carlos gemía, “así está bien.” Diego tomó más del pene de Carlos en su boca, moviéndose lentamente hacia arriba y hacia abajo. Carlos jadeaba, sus caderas moviéndose con el ritmo de Diego. “Más rápido” Carlos pidió, su voz llena de deseo. Diego aceleró, sus labios apretados alrededor del pene de Carlos. Carlos jadeaba, su cuerpo tenso. “Voy a venir” Carlos advirtió, y Diego detuvo su movimiento, permitiéndole venir en su boca. Diego tragó, sonriendo mientras se levantaba. “Eso fue increíble” dijo, ...