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Nuestro buen amigo José
Fecha: 20/09/2026, Categorías: Infidelidad Autor: almasex, Fuente: CuentoRelatos
Me llamo Cristina, aunque todos me llaman Cris, tengo 33 años y estoy casada desde hace 7. Mi marido, Fernando, tiene 36 años, no está nada mal físicamente, practica mucho deporte y es muy buen amante. Nuestra relación tanto en el plano afectivo como sexual, va muy bien. Tenemos una pareja de amigos, José y Helena, que llevan 5 años de noviazgo y están preparando para casarse durante las próximas navidades. La verdad es que los cuatro nos llevamos muy bien, se puede decir que nos tenemos mucho cariño. La historia es que, de un tiempo a esta parte, he notado, que José me mira mucho, y muy a menudo, cuando nuestras parejas no están presentes me lanza piropos algo subidos de tono. Una noche me desperté después de haber soñado que hacía el amor con él, y estaba totalmente empapada. Tuve que masturbarme para poder volver a conciliar el sueño. El caso es que, desde aquella noche, poco a poco, se fue introduciendo en mi cabeza la idea de tener una aventura con José. Me sorprendía a mí misma, nunca antes se me había pasado por la cabeza engañar a mi marido, nunca había tenido motivo, y ahora tampoco lo tenía, pero en mi cabeza se empezaba a gestar la idea de tener una aventura extramatrimonial. Los días pasaron, y mi “calentura” se fue enfriando, hasta que en una fiesta de cumpleaños de un amigo común, durante un baile, después de decirme lo hermosa que era, rozó sus labios por mi cuello. En cuestión de segundos me sentí muy excitada, y si no fuera porque estábamos ...
... rodeados de gente, le hubiera besado apasionadamente. Después del baile, él se fue a charlar con un grupo de amigos en el que se encontraba mi esposo y yo me fui hacia el jardín a tomar un poco de fresco. La noche era hermosa y el cielo era estrellado. Pasado un buen rato, empecé a sentir frío, me dispuse a volver a la casa, justo antes de que pudiera abrir la puerta, alguien tiró de mi brazo, era José, sin mediar palabra me besó apasionadamente, cuando quise darme cuenta, nuestras lenguas pugnaban por explorar la boca del otro. Poco a poco fue bajando sus manos hasta llegar a mi falda, sin dejar de besarme me la subió hasta la cintura, una mano recorría mi culo, luego las dos manos. Agarraba fuertemente mis nalgas empujándome contra él, de un tirón rompió mis bragas, poco después pude sentir su polla rozarse con mi pubis. Deseaba verla, tenerla entre mis manos y saborearla en mi boca, pero no podía, José no dejaba de besarme y apretarme contra él. De pronto, tiró de mí hacia arriba, quedando su polla a las puertas de mi sexo, en ese momento dejó de besarme, me miró a los ojos y de un golpe, me penetró. No pude reprimir un grito de dolor, él se quedó inmóvil. Su polla me llenaba por completo, le besé dulcemente y al oído le susurré que me follara, él sonrió de satisfacción, me apoyó contra la pared y con mucha delicadeza empezó a mover sus caderas haciendo que su grueso miembro me llevara hasta el cielo. Era increíble el placer que me estaba dando, mientras devoraba ...