-
Mi jefe don Ernesto se folla a mi esposa 9
Fecha: 21/09/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Latintaboo, Fuente: TodoRelatos
... jeje- Cynthia terminó de decir eso y lentamente giró su cuerpo frente a ellos, mostraba cada curva de su delicioso cuerpo, enfundada en esa maravillosa lencería, sus nalgas apenas cubierta por ese diminuto hilo hacía que los viejos no puedan respirar. -pero acércate un poco más Cinthya, no temas jeje- mencionó don Mario -claro que no jaja- Cinthya se acercó animada hasta quedar al alcance de los viejos. -otra vueltita culona jeje- don Ernesto ordenó y con una sonrisa Cinthya de forma automática lo hizo. Lentamente volvió a girar sobre su sitio mostrando su anatomía a detalle. en ese instante Cinthya estaba de espaldas a los viejos y don Mario con audacia le dio un azote al culo de mi esposa, de inmediato Cinthya se quejó. -AY! quien fue- sonriendo, terminó de girar, mientras se sobaba el lugar donde le dio el azote. ambos viejos se carcajeaban por la “travesura”, mientras observaban a mi esposa quejarse sin tanta convicción. -todavía se raen jeje, quien fue- Cinthya trataba de sonar molesta pero su sonrisa la delataba. acá, fue mi compadre Ernesto- mintió el viejo Mario. Para Cinthya eso fue suficiente y como una adolescente se lanzó hacia don Ernesto con la intención de reclamarle según ella. eso me dolió don Ernesto jeje-dijo eso mientras se subía al sofá y se abalanzaba sobre él. -es que te cargas unas nalgotas jeje- decía el viejo mientras era “ atacado por Cinthya”, y aprovechando la posición en la que se encontraban esta vez sí le dio azote, ...
... a lo cual Cinthya no lo tomo a mal y siguió con su arremetida, entre el forcejeo mi esposa no podía apartar la vista del bulto de don Ernesto y empezó a rozarlo “ sin darse cuenta”, varias veces lo hizo y hasta en algunas ocasiones lo apretó con complacencia de mi jefe, quien no desaprovechó ningún segundo en apretar las nalgas y las tetas de mi mujer con la excusa de hacerle “cosquillas” para liberarse. A todo Cinthya ya estaba adentrada al juego morboso y mientras jugaba con don Ernesto, el viejo Mario se acercó y le acarició el muslo suavemente, subiendo por el borde de la liga. Cinthya se dio cuenta de eso, pero con total descargo le sonrió a don Mario aprobando sus caricias, y don Ernesto seguía con el ablandamiento de mi esposa quien ya respiraba agitadamente sobre él. En un momento don Ernesto detuvo sus manos. - ¿Puedo? le preguntó don Ernesto, acercando su rostro al de ella. Cinthya lo vio y sus ojos se cruzaron. -por supuesto jeje- dijo Cinthya Y entonces don Ernesto la besó por segunda vez durante la noche. No fue un beso largo, ni desesperado. Fue lento, suave y húmedo, pero con la carga de un deseo contenido. Como si sellaran algo que ambos sabían que no iba a detenerse ahí. Ella suspiró mientras cerraba los ojos, no lo detuvo. Y yo seguía viéndolo todo; con el corazón roto y las manos apretadas. Ese beso entre ambos bastó para cambiarlo todo. Cinthya abrió los ojos con lentitud cuando don Ernesto se separó de ella. -Anda Mario vamos a quitarle ...