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Economista y prosti (2)
Fecha: 22/09/2026, Categorías: Primera Vez Autor: Dessert3, Fuente: CuentoRelatos
... fuerte, podemos broncearnos un poco. Así lo hicimos, aunque en honor a la verdad, nos acostamos los tres desnudos en la misma cama principal, una king size que da para todo. Besos, caricias, pijas paradas a las que no les hice el gusto, y dormimos un rato. Al despertar, casi las 17 horas, estaba ideal para broncearse. No quise arriesgar que me viera de nuevo don Roque sin rooa, aunque no tenía por qué venir, y no vino, efectivamente. Me puse un bikini, rojo, arriba es solamente una banda de tela elastizada de unos 6 centímetros de ancho, espectacular sobre mis tetas. Abajo una tanguita hilo, o mejor dicho tanguita cuerda, pues el hilo es de medio centímetro de grueso, como para que deje una marca de bronceado. Nos fuimos a las tumbonas, las que reorientamos de acuerdo a la nueva ubicación del sol. Nos tiramos a disfrutar. Y el disfrute mayor vino después de media hora de asolearnos. Estaba en otro mundo, relajada, y sentí que alguien me desataba los hilos de la tanga. Ric o Tommy? Me fijé y era Ric. Arrodillado de frente a mis rodillas, había desatado la tanga por los costados de mis piernas. Sonreía y dijo: “Puedo?” -Claro que podés, respondí, y abrí las piernas todo lo posible. Metió su cabeza entre mis piernas y comenzó una lamida lánguida, veraniega y lenta, que mi concha agradecía humedeciéndose. Comenzaba en mi esfínter y subía morosamente hasta el capuchón del clítoris donde se detenía unos segundos extra. Luego la lengua bajaba por la concha y se ...
... metía entre los labios, y bajaba al culo y vuelta a empezar. Llegó un momento que sentí especialmente la lengua en el clítoris, que excitado había asomado desde su capuchón. ¡Que sensación! ¡Que emoción! Un ahhh de placer surgió de mi y atrajo a Tommy, que seguía dormitando. -Empezaron sin mí? Y se puso a mi lado dispuesto a besarme y atenderme las tetas. Me subió la franja de tela que hacía de parte superior del bikini, y comenzó a manosear y chupar a gusto, mientras de a ratos me besaba de lengua. Sentí que Ric tiraba de mis piernas para que mi concha quedara al borde de la tumbona. Lo siguiente que sentí fue la entrada de su verga a mis entrañas. Entró suavemente, pero a fondo en mi concha super húmeda. Y Tom, para acompañar, me metió la verga hasta la garganta, y a veces la sacaba para que no me ahogara, y seguí chupándosela. ¡No había apuro, anochecía, la temperatura era agradable y no había mosquitos! Seguían dándome cada cual lo suyo, hasta que Ric no pudo más y me tiró su leche. Igual me siguió cogiendo, batiendo leche y flujo. ¡Luego fue turno de Tommy, que vaya si me dio a tomar de su licor! Me chorreaba por la comisura de los labios, sacó la verga y yo pude tragar, solo para que Ric a su vez me la diera a chupar y Tommy la metiera medio blanda como estaba, en la concha, guiándola y empujándola con su mano. Extendimos sobre el césped un par de toallas que teníamos a mano y nos tiramos los tres a jugar, a gozar de la brisa de comienzo de la noche y a ...