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El viejo y la arqueóloga parte 2
Fecha: 23/09/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Lanfasone1, Fuente: TodoRelatos
EL VIEJO Y LA ARQUEÓLOGA Parte 2 El cuerpo del viejo era deforme, pues los brazos parecían más largos que el torso, lo que le daba un aspecto simiesco, pero panzón, no imaginaba a hombres de neandertal con semejante vientre abombado y sus piernas eran gruesas y sus dedos de pies y manos, toscos y gruesos y llevaba mucho pelo por todo el cuerpo, muy velludo. Y Elena a su lado era todo lo flexible y delgado y grácil que el viejo no y por mi mente cruzó la idea que pertenecían a dos especies distintas más allá del género hombre-mujer. Y hablaban y el viejo meneó la cabeza y sonrió y mi hija la llamaba desde el agua y comencé a moverme hacía ellos. La imagen de mi esposa y ese hombre tan próximos me había fascinado en cierta forma, por decirlo suavemente. De pronto me sentía culpable sin saber por qué ¿Por haber tenido una erección solo por mirarles? Y entonces mi hija Aitana salió del agua y siguió a su madre en dirección a la tumbona y vi el perfecto culo de mi esposa bambolearse y era evidente que todos los ojos se iban con ella y nuevamente me sentí incomodo, raro y entonces el viejo se sentó en el borde la piscina, con las piernas en el agua y se echó hacía atrás y se apoyó sobre sus codos. Lucas estaba jugando con un niño de su edad. Me acerqué al viejo, su polla, abultando bajo esos calzoncillos que hacían las veces de bañador, parecía poner distancia entre él y el resto del mundo. _Hola ¿Qué hay?_ _Que pasa hombre_ _Gracias por lo de la ...
... piscina_ dije _No es nada tío, estamos pa’ servir_ dijo él _ ¿De verdad existen esas cuevas?_ _Pues claro, pero anda a saber si ha vivido alguien en ellas_ dijo Me pareció que conmigo a solas no era tan simpático como había parecido antes cuando estaba con Elena. _ ¿Puede llevar a mi esposa hasta esos sitios?_ _Seguro, quillo, ya hemos quedado para mañana_ dijo el viejo, usando el quillo por chiquillo. _Bueno, gracias, por todo_ dije Mi esposa estaba recostada sobre la tumbona y ya había embadurnado a la niña con protector solar. _ ¿Puedes ponerme en la espalda, cariño?_ dijo y se giró en la tumbona y por dios, me senté en el borde la tumbona y pude sentir que todos los ojos estaban clavados en mí y en esas macizas protuberancias que eran los glúteos carnosos de mi mujer. Me sentí realmente incomodo mientras mis manos repasaban la suave piel, esparciendo la crema protectora. _ ¿Has notado como te miran todos?_ dije por lo bajo _Claro que lo he notado_ dijo ella _Incluso el viejo neandertal_ dije _ ¿Qué puedo hacer? Si quieren mirar no puedo evitarlo_ _Mañana vas con él a recorrer esas cuevas ¿estás segura?_ dije _Claro, ha sido una suerte encontrarle_ dijo ella, mis manos seguían recorriendo, la espalda y luego fui bajando hasta llegar a su cintura y luego una lomada empinada donde empezaba el soberbio culo _ ¿No tienes miedo de que te rompa la ropa y te viole?_ dije _ ¿Me estás hablando en serio, tú?_ _No, solo bromeaba_ ...