1. chupo sus juguetes pensando en su verga


    Fecha: 24/09/2026, Categorías: Confesiones Autor: sayuri, Fuente: TodoRelatos

    Trabajo en la casa de Mariana, una maestra muy correcta. Le limpio la casa, le cuido a los niños… soy su niñera y su muchacha de confianza. Todos piensan que soy buena, tranquila, obediente. Y quizás lo parezco. Me visto con vaqueros bien apretados, blusas que marcan mi cuerpo, la piel clara, el rostro inocente. Pero nadie ve lo que llevo debajo: encaje, transparencias, tangas diminutas que me mojan con solo caminar. Me encanta vestirme así. Disfrazada de dama. Sintiéndome puta.
    
    Pero desde hace semanas, ya no puedo controlarme.
    
    Todo empezó cuando un día, limpiando su cuarto, abrí el cajón equivocado.
    
    Y ahí estaban.
    
    Su lencería. No la de diario. La sexy. La sucia. La de guerra. Encaje negro. Ligueros. Body transparente. Tangas con aberturas. Y junto a eso… sus juguetes. Vibradores. Consoladores. Un par de dildos de succión enormes, con venas marcadas.
    
    Me paralicé. Me ardió la entrepierna. Sentí la humedad escurriendo entre mis muslos. Tuve que cerrar la puerta del cuarto. Me senté en la orilla de la cama y, temblando, me puse una de sus tangas. Luego el liguero. Me miré en su espejo… y me sentí tan puta. Tan deseable. Tan lista.
    
    Me acosté en su cama, con sus sábanas oliendo a ella… y lo imaginé a él.
    
    Su esposo.
    
    El que he visto a veces salir de bañarse con la toalla baja. El que una vez vi desnudo, sin querer. Esa verga colgando… pesada, gruesa, morena, la misma que me hace tocarme cada noche desde entonces.
    
    Abrí el ...
    ... cajón. Saqué el dildo. Era más grande que cualquier cosa que haya tenido cerca. Lo lamí. Lo besé. Me lo metí en la boca lentamente, como si fuera de él. Chupando, gimiendo bajito. Imaginando su mano en mi nuca, obligándome a tragármelo.
    
    Después… me puse en cuatro sobre la cama. Me subí el liguero, abrí bien las piernas y me metí el dildo adentro. Lento. Profundo. Cada empujón me arrancaba un gemido. Mis caderas rebotaban contra él. Me cogía sola, como si él estuviera ahí. Gritando su nombre. Suplicando que me quite la virginidad.
    
    “Sí… así, rómpeme… cógeme… soy tu puta escondida…”
    
    Y me vine. Fuerte. Empapando las sábanas. Temblando. Mordiéndome para no gritar. Con el dildo aún dentro. Sintiendo que por fin, aunque fuera sola… era suya.
    
    Y no fue la única vez.
    
    Ahora cada vez que voy a limpiar y no hay nadie… me encierro en su cuarto, me pongo su ropa, saco sus juguetes, me echo en su cama… y me masturbo hasta quedar agotada.
    
    Chupo sus consoladores pensando en su verga. Me miro en el espejo mientras me rebotan los pechos. Me acaricio los pezones duros bajo el encaje. Me hablo sucio. Me llamo puta. Me digo que soy virgen, pero ya no aguanto más.
    
    Y cuando me corro, me imagino que él entra y me ve así… llena de sus cosas, con la lengua sucia, las piernas abiertas, el dildo vibrando dentro…
    
    Y que por fin me toma.
    
    si te gusto mi relato pudes ecribirme a sayurista.19@gmail.com me gustaria saber tu opinión besos aplastantes . 
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