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Tres días sometida por presidiarios (Car IV)
Fecha: 25/09/2026, Categorías: Zoofilia Autor: Domadordepalabras, Fuente: TodoRelatos
... para ver si cedían las cuerdas y mientras lo hacía, su cuerpo se Contorsionaba arqueándose y formando un precioso e involuntario baile de siluetas. Incluso intentando liberarse, era bella… A lo lejos, continuaban hablando… -Oye Loco... Estos chalets son de alto Standing, y por lo que tengo entendido, los que tenemos a los lados deben de estar deshabitados… Porque en caso contrario, habrían escuchado los gritos de la puta… Os propongo una cosa... ¿Qué os parece si hacemos una visita turística a estos chalets y les pegamos un buen palo? Y ya de paso, controlamos los de alrededor, por si nos podemos llevar un buen botín- El Turbo no hablaba, él simplemente escuchaba, aquella conversación, la tenían monopolizado casi al completo, el Chirla, que era el auténtico psicópata y el Loco. -Me parece bien tíos, desayunamos algo y salimos de excursión…- -¿Qué hacemos con la zorra?- Preguntó en ese momento el Turbo, que fue casi lo único que dijo. -...Porque si os soy sincero, me apetece un montón follármela de nuevo- En ese instante, el Chirla le espetó. -Tío… ¡Estás siempre pensando con esa gorda barra de carne!... ¡Hay cosas más importantes, como hacerte rico, cabronazo!- -No tíos, la puta está atada y bien atada… La dejamos así y nos vamos un buen rato de excursión… Además, con esta ropa de mantenimiento podemos pasar perfectamente desapercibidos – Instantes más tarde, Olga escuchó como se cerraba la puerta y la casa quedaba ...
... completamente en silencio. Ese era el momento… Ahora o nunca pensó. Comenzó a mirar a los lados, miraba sus ataduras, analizaba toda la situación y buscaba puntos flacos por donde poder escapar. Al instante, recordó que el cabecero de la cama era de forja y estaba sujeto a la pared por dos alcayatas, por lo que, si las elevaba, sacaría todo el cabecero de la pared y con un pequeño esfuerzo Podría incorporarse. Su precioso y escultural cuerpo, estaba demasiado estirado, y le costó mucho esfuerzo y varios minutos conseguir levantar el pesado cabecero de forja… Una vez que lo sacó de los enganches de la pared, quedaba la parte más complicada, estirar aún más el cuerpo, lo suficiente como para poder sacar el cabecero de la cama. Esa parte fue la más complicada de todas, levantar tanto el cabecero como para poder elevarlo y sacarlo por encima de su cuerpo, fue un auténtico calvario, y le costó al menos 10 minutos más conseguirlo. Y lo peor de todo, es que una vez que lo consiguió, no tuvo más remedio que dejar caer el cabecero sobre su piel desnuda, para poder descansar el tiempo suficiente, porque había quedado exhausta. Los hierros fríos y pesados reposaban sobre sus senos y abdomen aprisionándolos. esa gélida sensación del hierro sobre las areolas de sus pezones, hicieron reacción sobre estimulándolos y causándole una sensación extra de dolor en sus pezones. Además de ese sobrepeso de aquella barra fría y pesada sobre su abdomen que, le cortaba la ...