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Me como con una amiga y mi esposo se une (parte 1)
Fecha: 25/09/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: Sarah Dafne, Fuente: CuentoRelatos
Quiero decir que encontré a la mejor pareja de toda mi vida. Aparte de ser un pervertido insaciable que me consiente y quiere, también es un hombre de mente abierta que no tiene reparos en experimentar nuevas formas de practicar sexo. Hace un par de meses, mi esposo y yo conocimos a una hermosa y sensual chica a la que llamaremos Becky, de veintisiete años, hermosa hasta los huesos. De un culo precioso, grande, redondo y bien parado. Tiene unos senos impresionantes, grandes y de pezón rosita. Unas piernas divinas y un cabello rubio natural tan perfecto. Es blanca, de ojitos verdes y labios gruesos. Bueno, el punto es que la conocimos en una reunión de mi trabajo. Yo llevé a Kev —mi esposo— y entonces congeniamos bastante bien con ella. Dentro de nuestras conversaciones salió el tema del sexo, y los tres estuvimos de acuerdo en que tener un trio sería algo realmente rico y excitante. Lo practicamos esa misma noche y desde ahí hemos sido casi inseparables, y digo casi porque el trabajo de Becky y el mío se realiza desde casa, mientras que el de Kev en una oficina de edificio. Después de varios meses visitándonos y divirtiéndonos los tres en una misma cama, un día recibí una llamada y justamente era de ella. —¿Y ese milagro que te acuerdas de los perdidos? —le dije y de inmediato escuché su risa. —Estoy en el lado de tu ciudad, paso a verlos en diez minutos. —Kev no está en casa. —Llámalo y dile que haga el esfuerzo de salir antes. Acepté su petición y le ...
... envié un sencillo mensaje a mi esposo: “Becky viene a casa, apúrate o te tocará conformarte con las sobras”. Dejé el teléfono y me apresuré a ducharme y ponerme un erótico traje de lencería, el cual consistía en una diminuta tanga transparente de hilito y un sostén de triángulos tan pequeños que mis enormes senos se desparramaban por los lados. Sobre todo eso me puse un cortísimo vestido de algodón. Esa misma mañana me había rasurado la conchita, por lo que no había necesidad de hacerlo otra vez. Coloqué tres copas de vidrio con un vino tinto y esperé a que Becky llegara. A los diez minutos, tal cual lo dijo, estaba llamando al timbre. —Preciosa —me saludó con un abrazo, y apenas cerré la puerta con nosotras dos dentro, me dio un delicioso beso en la boca. Mientras nuestras lenguas jugaban entre sí, su mano derecha me apretaba una de mis nalgas. —¿No ha llegado Kev? —me preguntó tras separarnos un poco. —No, pero no creo que tarde en llegar. —¿Crees que le moleste si nos vamos adelantando? Traigo una calentura que me ha dejado el coño todo mojado mientras manejaba. —Conoces a Kev y sabes que no va a molestarse. Vamos ya y apaguemos ese fuego. Me olvidé por completo del vino y las copas que había sacado, ya las utilizaríamos para más tarde. Subimos a la habitación donde por suerte tenía las cortinas cerradas, y seguimos besándonos. Nuestras lenguas se juntaban, nuestros labios succionaban y nuestros dientes mordían delicioso. Un beso lleno de pasión ...